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¿Por qué duele tanto el retiro de un ídolo como Cristiano Ronaldo? La psicología lo explica

Aunque nunca hayan tenido contacto personal con él, millones de aficionados sienten tristeza ante la despedida de una figura deportiva.

Aficionados portugueses lloran y muestran un cartel de agradecimiento a Cristiano Ronaldo. Foto: Elaborada con Inteligencia Artificial.
Portugal.

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El retiro de un ídolo deportivo puede provocar lágrimas, nostalgia y una sensación de vacío entre sus seguidores. Aunque no exista una relación personal con el protagonista, su despedida puede sentirse como la pérdida de alguien cercano. Eso es lo que ocurre con muchos aficionados ante el final de una etapa de Cristiano Ronaldo con la selección de Portugal.

Durante más de dos décadas, el delantero portugués acompañó a varias generaciones a través de goles, partidos históricos, celebraciones y momentos inolvidables. Su presencia se convirtió en parte de la vida de millones de personas, por lo que su despedida también representa el cierre de una etapa personal para quienes crecieron viéndolo jugar.

No es exageración, es psicología.

Uno de los conceptos que ayuda a comprender este comportamiento es el de las relaciones parasociales, explicado por el psicólogo clínico Adam Borland. Se trata de vínculos unilaterales que las personas desarrollan con celebridades, deportistas, equipos e incluso personajes ficticios.

En otras palabras, un aficionado puede sentir que conoce a un futbolista después de seguir durante años su trayectoria, sus triunfos, derrotas y momentos personales, aunque el deportista no sepa de su existencia. Por eso, cuando esa figura desaparece de un escenario habitual, como la selección nacional, puede experimentar una sensación similar a la de una ruptura emocional.

Este fenómeno también fue estudiado tras la salida de LeBron James de los Cleveland Cavaliers en 2010. Investigadores observaron que cuanto más fuerte era el vínculo parasocial de los aficionados con el basquetbolista, más intensas eran sus emociones ante su partida. A esta experiencia se la relacionó con el concepto de «divorcio parasocial».

El duelo que también se vive en el fútbol

La despedida de Lionel Messi también permitió analizar este tipo de emociones. La psicóloga María Paula Tripaldi explicó que algunas figuras deportivas se convierten en puntos de referencia en la vida de sus seguidores.

«Hay figuras que funcionan como un punto fijo. Todo alrededor cambia y ellas siguen ahí. Y sin darnos cuenta, ahí vamos dejando cosas. Durante veinte años, pasara lo que pasara, Messi fue eso para muchos argentinos», señaló.

La especialista relacionó esta experiencia con el duelo simbólico, un proceso emocional que aparece cuando termina una etapa significativa, aunque no exista una muerte física.

La tristeza no necesariamente está relacionada únicamente con los goles o los títulos. También aparecen los recuerdos personales: el primer Mundial visto en familia, los partidos compartidos con los padres o las celebraciones con amigos.

A esto se suma el denominado duelo desautorizado, concepto desarrollado por el psicólogo Kenneth Doka, que describe aquellas pérdidas y tristezas que el entorno social no reconoce como legítimas. En el caso del fútbol, algunas personas pueden sentirse incomprendidas cuando expresan dolor por la despedida de un deportista.

¿Por qué se siente como una ruptura emocional?

El psicólogo Sebastián Saravia también abordó este fenómeno al referirse al vínculo de los aficionados con Messi y explicó la dimensión emocional que puede alcanzar después de tantos años.

«Sí, efectivamente hay que hacer un duelo, eso es innegable. Son veinte años; es más que una relación», manifestó.

El especialista también señaló que estas figuras pueden representar ideales y aspiraciones personales. Por eso, su despedida no significa solamente dejar de ver a un futbolista en determinado equipo, sino también enfrentarse al final de una etapa que acompañó buena parte de la propia historia.

En ese sentido, Cristiano Ronaldo representa mucho más que la camiseta número 7 de Portugal. Para quienes siguieron su trayectoria desde su debut internacional en agosto de 2003, su presencia estuvo vinculada a recuerdos, emociones y momentos que marcaron sus vidas.

Al final, el dolor de los aficionados no se explica únicamente por la despedida de un futbolista. También tiene que ver con el tiempo que pasó, las experiencias compartidas y una generación que creció viendo a su ídolo defender los colores de su país. Porque, cuando un referente se despide, también se cierra una parte de la historia de quienes lo acompañaron desde las tribunas y frente a una pantalla.


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