La digitalización, la inteligencia artificial y los cambios en los modelos de negocio están modificando los perfiles más demandados.
11/06/2026 13:47
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La estabilidad laboral no depende únicamente de la economía o de las decisiones empresariales. Los expertos coinciden en que las universidades tienen un papel decisivo para preparar profesionales capaces de responder a los desafíos de un mercado laboral en constante transformación.
Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que el fortalecimiento de las competencias es uno de los primeros pasos para lograr estabilidad.
“Actualmente existe una creciente demanda de competencias, estamos hablando de competencias digitales, competencias, desde el punto de vista de las habilidades blandas como: el trabajo en equipo, todo lo que tiene que ver con la comunicación efectiva, y el fortalecimiento de las habilidades de nuestros estudiantes que salen al mercado laboral son fundamentales”, destaca el académico.
La digitalización, la inteligencia artificial y los cambios en los modelos de negocio están modificando los perfiles más demandados. En este contexto, la academia enfrenta el reto de formar personas que no solo encuentren empleo, sino que también puedan adaptarse a los cambios y mantenerse vigentes a lo largo de su vida profesional.
Las competencias fortalecen la empleabilidad de los profesionales
Hoy, las empresas valoran tanto los conocimientos técnicos como las habilidades para trabajar en equipo, resolver problemas, comunicarse de manera efectiva y adaptarse a nuevos entornos. Estas competencias son esenciales para desenvolverse en un mercado cada vez más competitivo y cambiante.
Las habilidades digitales, pensamiento crítico, liderazgo y gestión de proyectos son capacidades que no solo mejoran la empleabilidad, sino que también contribuyen a la estabilidad de los equipos de trabajo y al crecimiento de las organizaciones.
Asimismo, la educación continua se ha convertido en una necesidad. Diplomados, certificaciones y cursos cortos permiten que profesionales y trabajadores actualicen sus conocimientos frente a los cambios tecnológicos y económicos. Uno de los desafíos más importantes es disminuir la distancia entre lo que se enseña en las aulas y lo que demanda el mercado.
“Es fundamental promover certificaciones que fortalezcan las competencias de aprendizaje y, al mismo tiempo, revisar y actualizar los planes de estudio de las universidades para adaptarlos a la demanda laboral actual. Esto implica complementar la formación académica con nuevas habilidades y desarrollar mejores microcurrículos más flexibles y especializados”, explica Bedregal.
Otra estrategia clave es fortalecer la formación práctica mediante pasantías, prácticas profesionales y proyectos desarrollados junto a empresas e instituciones. Estas experiencias permiten que los estudiantes egresen con mayores herramientas para enfrentar el mundo laboral y reduzcan la barrera de la falta de experiencia.
La generación de conocimiento impulsa mejores políticas públicas
La academia también puede contribuir a la estabilidad laboral mediante la investigación y la producción de información útil para la toma de decisiones. Los observatorios de empleo, por ejemplo, permiten identificar tendencias, sectores en crecimiento y perfiles profesionales más demandados.
“Desde el punto de vista de la generación de conocimiento, y esto lo venimos trabajando desde el Observatorio Nacional del Trabajo, con ideas que se van presentando para mejorar las políticas públicas”, señala Bedregal.
Estos espacios ayudan a diseñar estrategias que beneficien tanto a estudiantes como a empleadores y autoridades. Además, permiten impulsar iniciativas relacionadas con la formalización laboral, el emprendimiento y la creación de empleos de calidad.
En países como Bolivia, donde una gran parte de la población trabaja en la informalidad, la academia es un puente entre educación, productividad y desarrollo.
La clave está en formar profesionales preparados para los desafíos actuales, pero también capaces de aprender y adaptarse a los cambios que traerá el futuro. Una formación conectada con la realidad puede ser uno de los pilares más sólidos para construir un mercado laboral más estable, competitivo e inclusivo.
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