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Cambios de conducta y hábitos alertan sobre posibles cuadros de depresión en adolescentes

A diferencia de los adultos, los adolescentes no siempre expresan su malestar con palabras. Muchas veces lo manifiestan mediante cambios en su conducta, sus hábitos o su desempeño cotidiano.

Unifranz Online: Cambios de conducta y hábitos alertan sobre posibles cuadros de depresión en adolescentes
Bolivia

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La adolescencia es una etapa de cambios emocionales, físicos y sociales. Sin embargo, cuando la tristeza, el aislamiento o la pérdida de interés por las actividades cotidianas se prolongan en el tiempo, podrían ser señales de algo más profundo. Identificar a tiempo los síntomas de depresión en jóvenes es clave para brindar apoyo oportuno y evitar consecuencias que afecten su bienestar, su desarrollo académico y sus relaciones personales.

“Las señales en adolescentes en respecto a cuadros depresivos suelen mostrar diferencia en lo que habitualmente observamos en personas adultas. Por lo propio tenemos que estar atentos a cambios a en las actitudes, cambios en los hábitos regulares, en hábitos de sueño,  que se pueda percibir en cierto momento un estado de ánimo restringido con regularidad o fluctuaciones en el desempeño académico”, explica Marco Da Silva, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

A diferencia de los adultos, los adolescentes no siempre expresan su malestar con palabras. Muchas veces lo manifiestan mediante cambios en su conducta, sus hábitos o su desempeño cotidiano.

Entre las señales más frecuentes se encuentran la tristeza persistente, la irritabilidad constante, la apatía, el aislamiento social y la pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables. También pueden aparecer alteraciones del sueño, cambios en la alimentación y cansancio permanente.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que “La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida”.

Bajo rendimiento académico puede ser una señal de alerta

La depresión no solo afecta el estado emocional. También puede reflejarse en el rendimiento escolar y en la capacidad de relacionarse con otras personas.

“A partir de la observación que tiene el círculo próximo, sea familiar o el cuerpo educativo de formación, se espera que las personas estén atentas a cambios bastante llamativos en el comportamiento habitual del adolescente”, señala Da Silva.

Cuando un estudiante comienza a faltar a clases, pierde la concentración, baja sus calificaciones o abandona actividades que antes disfrutaba, es importante prestar atención. Los especialistas recomiendan observar el conjunto de señales y no atribuir automáticamente estos cambios a una simple etapa de rebeldía o desinterés.

“La depresión se debe a una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. No todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular”, destaca la OPS.

Buscar apoyo profesional ayuda a prevenir consecuencias mayores

Detectar las señales es solo el primer paso. Lo más importante es actuar con empatía y acompañamiento. Escuchar sin juzgar, validar las emociones del joven y generar espacios de confianza pueden marcar una diferencia significativa.

Da Silva enfatiza que “Esto implica darnos cuenta, por ejemplo, de cambios en hábitos, de nuevo volvemos al factor del sueño y en este sentido se tiene que buscar apoyo profesional cuando ya hay una alteración significativa en la vida, en la restricción de las habilidades sociales o en el contexto educativo de la formación, eh puede ser bajo rendimiento académico, por ejemplo”.

Expertos coinciden en que si varios síntomas persisten durante dos semanas o más y afectan la vida diaria del adolescente, es fundamental acudir a un psicólogo o profesional de salud mental. La detección temprana y la atención adecuada permiten mejorar el pronóstico y ayudar a los jóvenes a recuperar su bienestar emocional.

Reconocer a tiempo las señales de la depresión juvenil, permite actuar a tiempo y prevenir situaciones más graves, de esta manera se contribuye a que los adolescentes encuentren el apoyo que necesitan para seguir construyendo su proyecto de vida.

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