La práctica de revisar constantemente mensajes, alternar entre aplicaciones y consumir contenido breve de manera continua altera la capacidad de mantener atención sostenida.
11/06/2026 13:51
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La capacidad de atención de las personas es uno de los recursos más afectados por la hiperconectividad, las redes sociales y la multitarea. Las constantes notificaciones, pantallas y estímulos permanentes, impide mantener el enfoque durante largos periodos y resulta cada vez más difícil la concentración, afectando el aprendizaje, el rendimiento laboral y la salud mental.
Cristofer Ortiz Flores, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que el exceso de estímulos digitales tiene consecuencias directas sobre el funcionamiento cerebral.
“El exceso de estímulos digitales y de tareas simultáneas fragmenta la atención, impide la consolidación de la memoria y reduce la eficacia de cualquier esfuerzo cognitivo. Mantener un enfoque disperso genera fatiga, ansiedad y disminuye la capacidad de aprendizaje y rendimiento diario”.
De la misma manera los especialistas en psicología y neurociencia advierten que el cerebro humano no fue diseñado para procesar múltiples tareas simultáneamente de manera eficiente. Aunque muchas personas creen que la multitarea aumenta la productividad, la evidencia científica muestra lo contrario: la atención fragmentada disminuye el desempeño cognitivo y aumenta la fatiga mental.
Multitarea y redes sociales reducen la concentración
La práctica de revisar constantemente mensajes, alternar entre aplicaciones y consumir contenido breve de manera continua altera la capacidad de mantener atención sostenida. La American Psychological Association (APA) advierte que: “la multitarea digital reduce la capacidad de concentración y fragmenta la memoria operativa. Al cambiar de una tarea a otra, el cerebro necesita reajustarse constantemente, lo que genera pérdida de tiempo y un desgaste cognitivo que se acumula a lo largo del día”.
Este fenómeno se intensifica con el uso excesivo de redes sociales y el llamado “scroll infinito”, que acostumbra al cerebro a recibir estímulos rápidos y recompensas inmediatas. Como consecuencia, tareas que requieren concentración profunda —como leer, estudiar o resolver problemas complejos— se vuelven más difíciles de sostener.
Ortiz señala que la sensación de productividad que produce la multitarea suele ser engañosa. “La práctica frecuente de realizar varias tareas a la vez sobrecarga la memoria de trabajo y fragmenta la concentración, generando errores y retrasos constantes. Aunque sentimos que avanzamos, la mente realmente se dispersa y el rendimiento disminuye significativamente en tareas que requieren atención sostenida”, sostiene.
Mindfulness, monotarea y pausas digitales fortalecen el enfoque
Frente a este escenario, expertos recomiendan aplicar estrategias que entrenen nuevamente la atención y reduzcan la sobrecarga cognitiva. Una de las más efectivas es la monotarea, es decir, concentrarse en una sola actividad durante un tiempo determinado.
Métodos como la técnica Pomodoro permiten organizar el tiempo en bloques de trabajo de 25 a 40 minutos, seguidos de pausas breves. Durante ese periodo se recomienda cerrar aplicaciones, silenciar notificaciones y eliminar distracciones digitales.
Otra herramienta clave es el mindfulness o atención plena. Diversos estudios muestran que dedicar entre 10 y 15 minutos diarios a ejercicios de respiración y meditación mejora la capacidad de concentración y disminuye la ansiedad.
También se aconseja establecer límites claros para el uso de redes sociales, como definir horarios específicos para revisar aplicaciones o realizar “ayunos digitales” reduciendo el tiempo de pantalla durante algunas horas o días.
Sueño, ejercicio y lectura profunda ayudan a recuperar la atención
La recuperación de la atención no depende únicamente de hábitos tecnológicos, sino también del cuidado físico y emocional. Dormir entre siete y nueve horas, realizar ejercicio físico regular y mantener una buena hidratación favorecen el funcionamiento de las redes cerebrales relacionadas con el enfoque y la memoria.
La lectura profunda también aparece como una estrategia efectiva para entrenar la concentración sostenida. Leer textos extensos sin interrupciones fortalece la capacidad de análisis y reduce la dependencia de estímulos rápidos.
Además, especialistas recomiendan diseñar entornos favorables para la concentración: espacios ordenados, silenciosos y con pocos elementos distractores. Dividir tareas grandes en objetivos pequeños y concretos también ayuda a disminuir la sobrecarga mental.
En un mundo dominado por la velocidad digital, recuperar la atención se convierte en una habilidad esencial para el bienestar y la productividad. Expertos coinciden en que la concentración puede entrenarse como un músculo, siempre que se incorporen hábitos sostenibles que permitan reducir la dispersión y fortalecer el enfoque profundo.
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