El hantavirus puede iniciar con síntomas similares a una gripe común: fiebre, dolores musculares, malestar general, náuseas y dolor abdominal. Sin embargo, en pocos días puede evolucionar hacia insuficiencia respiratoria severa y shock cardiopulmonar, lo que obliga a actuar rápidamente.
17/06/2026 11:22
Escuchar esta nota
El hantavirus continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más peligrosas. La presencia más crítica de esta afección es en América Latina debido a su rápida evolución y alta tasa de complicaciones respiratorias. Aunque actualmente no existe un antiviral específico aprobado para combatirlo, especialistas destacan que el diagnóstico oportuno, la vigilancia epidemiológica y el tratamiento de soporte ayudan en la recuperación de los pacientes.
El doctor Javier Pascual Mamani, docente de la carrera de medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que el sistema de salud boliviano cuenta con protocolos establecidos para detectar y responder ante posibles brotes epidemiológicos. Y que están relacionados con esta enfermedad transmitida principalmente por roedores silvestres.
“Cuando se presenta un brote epidemiológico en este caso referido al hantavirus, el sistema de salud realiza vigilancia epidemiológica. Tenemos tres tipos de vigilancia epidemiológica, la pasiva, la activa y la centinela”, explica el académico.
De la misma manera, el especialista detalla que cada tipo de vigilancia cumple una función específica para contener la propagación y detectar casos sospechosos de manera temprana.
“La vigilancia pasiva la hacemos todos los días en la atención del paciente. La activa, solamente se realiza cuando hay casos ya evidentes y sospecha, por ejemplo: de un brote epidemiológico que puede llevar a una epidemia. Y la epidemiología, o vigilancia centinela, se realiza en lugares donde no hay centros de salud. Entonces, de esa forma se realiza el control de este tipo de enfermedades”, explica Mamani.
Tratamientos buscan reducir complicaciones respiratorias graves
El hantavirus puede iniciar con síntomas similares a una gripe común: fiebre, dolores musculares, malestar general, náuseas y dolor abdominal. Sin embargo, en pocos días puede evolucionar hacia insuficiencia respiratoria severa y shock cardiopulmonar, lo que obliga a actuar rápidamente.
Mamani explica que Bolivia cuenta con un protocolo oficial para el manejo clínico de pacientes sospechosos o confirmados. “Respecto al tratamiento, en nuestro país tenemos el manual de normas y procedimientos para la prevención y control del hantavirus”, destaca.
Además, aclara que el tratamiento inicial suele centrarse en el monitoreo clínico y soporte médico, especialmente mientras no existan signos graves.
“Ese manual nos dice que el tratamiento generalmente es sintomático, es decir, mientras el paciente no manifieste un riesgo grave de salud, pues nosotros hacemos el control adecuado, la vigilancia”, destaca el especialista.
En fases tempranas, los pacientes reciben seguimiento respiratorio, control gastrointestinal, monitoreo de signos vitales y soporte clínico básico.
“Vamos viendo la evolución del paciente, escuchamos sus pulmones, vemos el control gastrointestinal, en fin, vamos haciendo en un primer nivel un control nada más de soporte”, explica.
Especialistas impulsan diagnóstico rápido y acceso a terapia intensiva
Cuando el cuadro clínico se agrava, el manejo pasa a hospitales de segundo o tercer nivel, donde pueden utilizarse antibióticos, antivirales experimentales y cuidados intensivos.
“En un segundo o tercer nivel principalmente, se puede usar antibióticos y también antivirales, porque esta enfermedad a veces se encubre con otro tipo de enfermedades que pueden ser muy similares en sus signos y síntomas”, explica el académico.
Debido a que el hantavirus puede confundirse inicialmente con neumonía u otras infecciones respiratorias, los médicos aplican tratamientos preventivos mientras esperan los resultados de laboratorio. En esta etapa se recomienda iniciar el tratamiento con antibióticos.
Entre los medicamentos utilizados se encuentran cefalosporinas de tercera generación, macrólidos y amoxicilina con ácido clavulánico. También se han empleado corticoides como la hidrocortisona para reducir la inflamación pulmonar.
Mamani señala que uno de los antivirales más estudiados es la ribavirina, aunque todavía no existe evidencia concluyente sobre su eficacia clínica.
“La ribavirina es un antiviral específico, casi se ha creado este medicamento para combatir al hantavirus. Se ha demostrado su eficacia in vitro, es decir en un laboratorio”, explica Mamani.
Asimismo, investigadores evalúan terapias con anticuerpos neutralizantes obtenidos de pacientes recuperados, aunque estas estrategias permanecen en fase experimental.
Pese a las limitaciones terapéuticas, el especialista subraya que el país dispone de herramientas para atender casos graves si son detectados a tiempo.
“Existe tratamiento y existen también los medios adecuados para el manejo, por supuesto, de cualquier complicación en terapia intensiva”, explica el académico, pero insiste en que la clave continúa siendo la referencia médica oportuna y la atención temprana.
Mira la programación en Red Uno Play
{{hora}}
{{hora}}
