Llegó al país sin conocer el mundo del café. Con el paso de los años, el aprendizaje y la constancia lo llevaron a convertirse en barista y también en bartender, actualmente trabaja en Typica Café, en Cochabamba.
24/07/2026 14:37
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Hay decisiones que cambian el rumbo de una vida. Algunas nacen del entusiasmo; otras, del miedo. La de Christian Pérez Báez surgió de ambos. Durante mucho tiempo creyó que la universidad ya no tenía un lugar para él. Entre el trabajo, las responsabilidades diarias, las cuentas por pagar y la sensación de que el tiempo se le había escapado, Christian llegó a creer que su sueño de estudiar una carrera universitaria había quedado atrás.
Sin embargo, descubrió que aún era posible volver a empezar. Encontró en Unifranz Online una modalidad flexible que le permitió retomar ese anhelo y compatibilizar su formación profesional con el trabajo y las responsabilidades de la vida cotidiana.
“Mi nombre es Christian, soy cubano, tengo 27 años, y vivo acá en Bolivia prácticamente hace cuatro años. Además, soy barista”, cuenta Christian.
Llegó al país sin conocer el mundo del café. Con el paso de los años, el aprendizaje y la constancia lo llevaron a convertirse en barista y también en bartender, actualmente trabaja en Typica Café, en Cochabamba. Ambos oficios, que aprendió desde cero, le enseñaron el valor del servicio, la disciplina y el trato con las personas.
El trabajo impulsó el sueño de volver a estudiar
Cada taza de café servida fue también una oportunidad para escuchar historias ajenas y reflexionar sobre la propia. Con el paso del tiempo, Christian comenzó a asumir responsabilidades de coordinación y liderazgo dentro de su trabajo. Organizar equipos, distribuir tareas y resolver problemas despertó un interés inesperado por la administración.
Sin embargo, existía una barrera que parecía difícil de superar: la idea de que ya era tarde para regresar a la universidad.
“A veces uno siente que ya es un poco mayor y que se le pasó el momento para volver a estudiar. Pero siempre es bueno ganar experiencia y aprender cosas nuevas. Cuando conocí la oportunidad de Unifranz Online, decidí lanzarme. Actualmente estoy estudiando Administración de Empresas”, relata.
Su historia refleja una realidad que viven muchas personas: el deseo de estudiar suele quedar en pausa por el trabajo, la familia o las obligaciones económicas. Sin embargo, el crecimiento de modalidades flexibles está permitiendo que más adultos retomen ese proyecto personal sin abandonar sus responsabilidades.
La organización permite cumplir metas
Volver a las aulas no fue sencillo. Christian reconoce que los primeros días estuvieron llenos de dudas, pero también de aprendizaje.
“Todos los comienzos son difíciles. Adaptarse a la vida universitaria fue un desafío durante los primeros días, así que tuve que organizarme para que ni la universidad afectara mi trabajo ni el trabajo interfiriera con mis estudios. Trabajo por las mañanas y dedico las tardes a cumplir con mis tareas académicas”, explica.
Hoy asegura que esa disciplina le permite mantener un buen desempeño tanto en el trabajo como en la universidad. Incluso cuando debe quedarse estudiando hasta altas horas de la noche, recuerda la promesa que se hizo al comenzar: que ninguna de sus dos responsabilidades afectaría a la otra.
Para Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, esa posibilidad responde precisamente al modelo educativo.
“La flexibilidad de Unifranz Online actúa como un puente que derriba las barreras del tiempo y el espacio, devolviendo a los estudiantes el control de su agenda”, señala.
Según Castellanos, la realidad de estos estudiantes tiene un elemento en común: “Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo”. Es por ese motivo, que la modalidad está pensada para compatibilizar el estudio con el trabajo y la vida familiar.
Esa propuesta educativa responde a la realidad de personas como Christian, quienes deben distribuir su tiempo entre el trabajo, las responsabilidades cotidianas y el deseo de seguir preparándose profesionalmente.
“La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan equilibrar múltiples responsabilidades”, añade Castellanos.
La decisión abrió un futuro lleno de posibilidades
Aunque Cuba sigue siendo el lugar donde están sus raíces, Christian y su madre encontraron en Cochabamba un nuevo hogar. Desde su llegada sintió la calidez de su gente y de su clima, una bienvenida que hizo más llevadero el desafío de empezar de nuevo lejos de su país.
Hoy mira el futuro con optimismo, convencido de que la formación que está recibiendo le abrirá nuevas oportunidades para crecer profesional y personalmente.
Su experiencia también le dejó un mensaje para quienes todavía dudan en dar el primer paso.
“A quienes están pensando en volver a estudiar les diría que no tengan miedo. Que se informen bien, que tengan claro qué quieren estudiar y por qué, que identifiquen sus cualidades y aptitudes, y que se animen. Lo más importante es dar el primer paso”, aconseja Christian.
La historia de Christian demuestra que las decisiones que nacen entre el miedo y la esperanza también pueden cambiar una vida. El trabajo, las responsabilidades o la edad dejan de ser barreras cuando existe un propósito claro. Al final, volver a estudiar no sólo abre nuevas oportunidades profesionales; también devuelve la certeza de que nunca es tarde para empezar de nuevo.
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