Mientras muchas personas sienten que ya es demasiado tarde para volver a estudiar, María Paula Muñoz decidió demostrar lo contrario, a sus 59 años volvió a la universidad convencida de que aprender sigue siendo una de las mejores formas de transformar la vida.
22/07/2026 14:00
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Para muchas personas volver a estudiar después de los 50 años parece una meta difícil de alcanzar. María Paula Muñoz decidió demostrar lo contrario. A sus 59 años regresó a la universidad para cumplir un sueño que tuvo que postergar en dos ocasiones por circunstancias familiares y personales.
Mientras muchas personas sienten que ya es demasiado tarde para volver a estudiar, María Paula Muñoz decidió demostrar lo contrario, a sus 59 años volvió a la universidad convencida de que aprender sigue siendo una de las mejores formas de transformar la vida.
Después de haber postergado dos veces sus estudios de Derecho, encontró el momento para retomar ese sueño. Más que empezar una nueva etapa, significó reencontrarse con un proyecto que la vida la llevó a poner en pausa para priorizar a su familia y asumir nuevos desafíos personales.
"La primera vez, quedé embarazada de mi hija y era un embarazo de alto riesgo. La segunda, vivía en otra ciudad y surgió la oportunidad de regresar a Santa Cruz. Las dos veces dejé la carrera por buenas razones. Hoy entiendo que cada cosa tiene su tiempo y éste era el mío", cuenta María.
Tras décadas dedicadas al trabajo, la familia y distintos emprendimientos, sintió que había llegado el momento de hacer espacio para ella. No para empezar de cero, sino para demostrar que nunca dejó de aprender.
"No quiero dejar cosas pendientes en mi vida. A veces uno piensa: '¿Por qué no lo hice antes?'. Pero ese pensamiento no aporta nada. Lo importante es que hoy lo estoy haciendo", afirma.
La experiencia de María Paula forma parte de una tendencia creciente. Cada vez más personas retoman sus estudios después de haberlos postergado por responsabilidades laborales, familiares o económicas. Hoy, modalidades educativas más flexibles les permiten convertir ese anhelo en una posibilidad real.
Una modalidad que acompaña el ritmo de la vida
La agenda de María está lejos de ser sencilla. Trabaja ocho horas al día en una oficina, acompaña a su esposo en un emprendimiento gastronómico, participa en diversas actividades, comparte tiempo con sus tres hijos y cuida de 21 perros que forman parte de su familia. Aun así, encontró un espacio para volver a ser estudiante.
"La única manera de estudiar era hacerlo en una modalidad como esta, que se adapta perfectamente a mi vida", explica.
Organizar su tiempo se convirtió en la clave para compatibilizar sus responsabilidades. Además de asistir a los encuentros presenciales, reserva cada día un horario exclusivo para la universidad.
"Me puse horarios. Todos los días necesito dedicar por lo menos una hora y media a la universidad. Aunque esté en mi casa, ese tiempo lo respeto como si estuviera en una clase presencial. Eso me permitió disfrutar el primer semestre y terminarlo con satisfacción", relata.
Para Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, esa flexibilidad responde al propósito con el que fue concebido el modelo educativo.
"La flexibilidad de Unifranz Online actúa como un puente que derriba las barreras del tiempo y el espacio, devolviéndoles a los estudiantes el control de su agenda", señala.
Según Castellanos, la mayoría de quienes eligen esta modalidad comparten una realidad común: "Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo". Por ello, el modelo combina contenidos virtuales, talleres presenciales y acompañamiento docente para que las personas puedan compatibilizar el estudio con el trabajo y la vida familiar.
"La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan equilibrar múltiples responsabilidades", sostiene.
Para María Paula, ese equilibrio entre virtualidad y presencialidad ha marcado la diferencia.
"No podría estudiar en una modalidad cien por ciento presencial porque tendría que dejar de trabajar, y esa opción simplemente no existe para mí. En cambio, este formato me permite avanzar, tener contacto con los docentes y compartir con compañeros. Formamos un grupo de estudio entre seis personas y aprendemos muchísimo unos de otros".
Aprender también es una forma de empezar de nuevo
Volver a las aulas después de tantos años implicó asumir nuevos desafíos. Adaptarse a herramientas digitales, recuperar hábitos de estudio y compartir clases con personas mucho más jóvenes requirió constancia, pero también confirmó una convicción que siempre la acompañó.
"Es fantástico animarse a ser principiante otra vez, a aprender, a compartir con personas de veinte, treinta o cuarenta años menores que uno. Todo eso me fortalece. No me quita nada de quien soy; al contrario, me hace crecer".
Castellanos considera que esa perseverancia es uno de los factores que define el éxito de quienes estudian bajo esta modalidad.
"La motivación dura unas semanas; después aparece la disciplina. Por eso les decimos a nuestros estudiantes que esta es una decisión de largo aliento y que es importante hablar con la familia y con el entorno laboral para construir ese apoyo", explica.
En el caso de María Paula, ese respaldo comenzó en casa. Fue su esposo quien le propuso conocer la oferta académica de Unifranz Online cuando decidió retomar el sueño de estudiar Derecho.
Hoy, tras concluir su primer semestre, asegura que volver a la universidad ha sido una de las mejores decisiones de su vida.
"El tiempo es lo único que no recuperamos. Si tienes ganas de estudiar, hazlo. Uno se adapta. Lo importante es no quedarse con esa sensación de que pudo haberlo intentado y no lo hizo."
La experiencia de María Paula recuerda que siempre es posible volver a empezar. Con voluntad, disciplina y una modalidad que entiende la realidad de las personas, los sueños encuentran el momento para hacerse realidad. Porque, como ella misma dice: “vivir es urgente”.
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