La transformación educativa no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas digitales, sino en cambiar la manera en que se entiende la enseñanza.
21/07/2026 13:47
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La inteligencia artificial (IA) está abriendo una nueva etapa en la educación superior al permitir que las clases respondan mejor a las necesidades, ritmos y características de cada estudiante. Más que reemplazar al profesor, esta tecnología se convierte en una herramienta que facilita la planificación, mejora la retroalimentación y libera tiempo para fortalecer el acompañamiento humano.
La transformación educativa no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas digitales, sino en cambiar la manera en que se entiende la enseñanza. Mario Ariel Quispe Orellana, jefe de Enseñanza y Aprendizaje (JEA) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), explica que la tecnología está impulsando una evolución profunda en las aulas.
“La implementación de la Inteligencia Artificial (IA) potencia esta evolución al automatizar tareas administrativas y permitir que el docente se enfoque en ofrecer un acompañamiento pedagógico mucho más humano y profundo. Es fundamental y necesario entender que esta transición no es solo técnica, sino que exige una reestructuración cognitiva total de los actores educativos”, sostiene el académico.
La IA adapta contenidos y mejora la experiencia de aprendizaje
Uno de los principales aportes de la IA en educación es la posibilidad de personalizar los procesos de aprendizaje. Las herramientas inteligentes pueden analizar avances, identificar dificultades y proponer actividades ajustadas al nivel de cada estudiante.
Esto permite pasar de un modelo donde todos reciben los mismos contenidos y al mismo ritmo, hacia una enseñanza más flexible e inclusiva. Un estudiante que necesita mayor práctica puede recibir ejercicios adicionales, mientras otro puede avanzar hacia desafíos más complejos.
Pablo Llano, docente destacado de la Facultad de Ciencias Económicas de Unifranz, destaca que esta capacidad permite atender la diversidad dentro del aula. “La IA hoy puede generar tres versiones de un mismo texto con distintos niveles de complejidad en cuestión de segundos. Eso permite atender la diversidad del aula sin multiplicar el trabajo del profesor”, explica.
Además, la retroalimentación inmediata ayuda a que los estudiantes puedan corregir errores mientras todavía están conectados con su proceso de aprendizaje. “En lugar de corregir 40 ensayos y devolverlos una semana después, la IA puede ayudar a generar una primera devolución casi inmediata. El aprendizaje ocurre en caliente, cuando el estudiante todavía está conectado con lo que escribió”, sostiene Llano.
La IA libera tiempo docente y fortalece el acompañamiento humano
La automatización de tareas repetitivas permite que los profesores dediquen más tiempo a actividades de mayor valor: orientar, motivar, resolver dudas complejas y acompañar el desarrollo profesional y personal de los estudiantes.
Según Llano, “Si tuviera que cuantificar, la IA reduce entre un 60 y 70% el tiempo destinado a tareas logísticas y repetitivas. Eso cambia completamente la dinámica del aula”.
Este cambio redefine la función del docente, que deja de ser únicamente transmisor de información para convertirse en un guía capaz de ayudar a interpretar, analizar y aplicar el conocimiento.
“La IA debe ser vista como un asistente de cátedra, no como el mentor o el profesor”, afirma Llano, quien añade que la tecnología debe complementar, no sustituir, la relación educativa.
La educación evoluciona con IA sin perder el valor humano
La incorporación de inteligencia artificial también plantea nuevos desafíos relacionados con ética, acceso equitativo y formación docente. La tecnología puede ofrecer grandes oportunidades, pero requiere un uso responsable que garantice que todos los estudiantes puedan beneficiarse de ella.
Quispe Orellana recuerda que la era digital ha cambiado profundamente la forma de aprender. “En la actualidad, se puede decir que la era digital ha alterado profundamente la forma en que enseñamos y aprendemos, desafiando las estructuras tradicionales del aula física, abriendo nuevas posibilidades educativas”.
Por ello, la preparación del docente sigue siendo fundamental. “Por eso el rol del docente es más importante que nunca. Ya no somos los dueños del conocimiento, somos los guías que enseñan a discernir qué información es veraz y cuál no”, afirma Llano.
La enseñanza asistida por IA plantea un futuro educativo más personalizado, donde la tecnología ayuda a comprender mejor cómo aprende cada estudiante, mientras el docente mantiene el papel central de orientar, inspirar y formar personas capaces de enfrentar los desafíos del siglo XXI.
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