Caroline Ayala, Coordinadora Nacional de Desarrollo Curricular de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que este cambio ya no es una opción, sino una necesidad.
24/07/2026 14:41
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La rapidez con la que evolucionan la tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas formas de trabajo está cambiando las reglas de la educación superior. En este escenario, las universidades enfrentan el desafío de dejar atrás modelos centrados únicamente en la transmisión de conocimientos y avanzar hacia una formación que desarrolle competencias, fomente la innovación y prepare a las personas para responder a problemas complejos.
Caroline Ayala, Coordinadora Nacional de Desarrollo Curricular de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que este cambio ya no es una opción, sino una necesidad.
“El modelo educativo tradicional como tal, es un modelo que ya cumplió su ciclo. Sí, hoy en día la dinámica social y la tecnológica a nivel mundial es diferente. El niño mientras está creciendo está relacionado con la tecnología y con esa dinámica cambiante que es mucho más acelerada año tras año”, sostiene Ayala.
Contexto global exige transformación
La transformación del modelo educativo responde a una realidad marcada por la digitalización, la automatización y el surgimiento de nuevas profesiones. Estos cambios demandan personas capaces de aprender durante toda la vida, trabajar en equipos diversos y adaptarse a escenarios cambiantes.
“La transformación del modelo educativo responde a ese contexto global que está pensando en esa aceleración, en la evolución de la tecnología, no solo está pensando, sino que lo está realizando, es una actividad constante que está transformando a la sociedad”, afirma Ayala.
De la misma manera sostiene que esa transformación debe formar parte de la dinámica educativa y de la preparación de los nuevos profesionales. También implica incorporar la transformación digital, la automatización y el surgimiento de nuevas profesiones que demandan habilidades acordes con las necesidades actuales de la sociedad y del mercado laboral.
Organismos internacionales coinciden en que la universidad debe responder también a desafíos como la sostenibilidad, la equidad, la ciudadanía global y la empleabilidad, formando profesionales capaces de generar soluciones para sus comunidades.
Competencias fortalecen la formación profesional
El aprendizaje basado únicamente en memorizar contenidos resulta insuficiente para un entorno donde el conocimiento se renueva constantemente. Hoy se priorizan habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la creatividad, la comunicación y el manejo de herramientas digitales.
“Hemos visto que durante décadas este modelo educativo tradicional estaba centrado solamente en la transmisión o en la información de contenidos de una manera bastante vertical. Y por supuesto, memorística. Bajo esa premisa de que durante la carrera era suficiente, o sea, el tener la formación solamente de contenidos era suficiente para la vida profesional. Hoy en día este conocimiento no es suficiente”, explica la especialista.
Universidad impulsa profesionales preparados para el futuro
Ayala señala que el propósito del nuevo modelo educativo es formar personas capaces de desenvolverse con éxito en distintos contextos laborales y sociales.
“El profesional tiene que estar formado con competencias específicas que le va a permitir desenvolverse de manera exitosa y de manera dinámica en diferentes entornos laborales, para poder demostrar no solamente sus competencias profesionales, sino también las competencias humanas”, destaca Ayala.
La formación profesional debe ir más allá del dominio de conocimientos técnicos. Hoy, los profesionales necesitan desarrollar competencias específicas que les permitan desempeñarse con éxito en entornos laborales dinámicos, combinando capacidades técnicas con habilidades humanas como la adaptación al cambio, el aprendizaje continuo, la innovación y la resolución de problemas.
“Entonces, el modelo educativo cumple un valor importante en la sociedad”, concluye Ayala.
En ese contexto, el modelo educativo desempeña un papel fundamental al preparar personas capaces de responder a las necesidades de la sociedad y a los desafíos de un mercado laboral en constante evolución. Más que transmitir conocimientos, la universidad del siglo XXI está llamada a convertirse en un espacio donde se formen ciudadanos críticos, innovadores y comprometidos con el desarrollo sostenible.
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