La avioneta bimotor cayó en una zona boscosa tras intentar un aterrizaje de emergencia por la baja visibilidad; la pasajera extranjera llevaba más de 20 años estudiando la fauna local.
03/07/2026 17:06
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Una densa neblina que redujo críticamente la visibilidad en la ciudad de Campo Grande, al oeste de Brasil, se perfila como la principal causa del accidente de una avioneta bimotor que dejó dos personas fallecidas este viernes 3 de julio. El siniestro se produjo alrededor de las 6:30 de la mañana, poco después del despegue, convirtiéndose en el primer accidente aeronáutico fatal registrado en el estado de Mato Grosso do Sul en lo que va del año.
Las víctimas fueron identificadas como Henrique Martin de Carvalho, un experimentado piloto apasionado por su profesión, y Lydia Theresia Möcklinghoff, una destacada científica, zoóloga y documentalista de nacionalidad alemana. Möcklinghoff, quien había contratado el vuelo privado, era una figura respetada en el ámbito científico internacional que llevaba más de 20 años dedicada al estudio y conservación de los osos hormigueros gigantes en el ecosistema del Pantanal brasileño, destino final del vuelo, según informan medios brasileños.
La aeronave involucrada es un bimotor a pistón Embraer EMB-810D Seneca III, fabricado por la empresa Neiva en 1983. El avión pertenecía a la compañía Amapil Táxi Aéreo, una firma con más de dos décadas de trayectoria en el sector que emitió un comunicado expresando su profundo pesar y asegurando que colabora plenamente con las autoridades. Según los datos del Registro Aeronáutico Brasileño, la aeronave se encontraba con sus certificaciones en regla para operaciones de transporte no regular y aviación general.
Los primeros informes del Cuerpo de Bomberos de Mato Grosso do Sul señalan que, tras enfrentar severas dificultades para ganar altitud debido a las condiciones meteorológicas, el piloto intentó realizar un aterrizaje de emergencia en una pista privada cercana al Aeropuerto Santa Maria. Cámaras de seguridad de un condominio residencial próximo y trabajadores de hangares de la zona captaron el sonido de una fuerte explosión en el momento del impacto. La avioneta quedó completamente destruida en un área boscosa de muy difícil acceso.
Las labores de rescate y la recuperación de los cuerpos atrapados entre los restos mecánicos se vieron gravemente retrasadas debido a que las ambulancias y los camiones de bomberos quedaron atascados en los caminos rurales de lodo que conducen al sitio del siniestro. La investigación oficial para determinar los factores técnicos, humanos y ambientales que contribuyeron a la tragedia quedó a cargo del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa) de la Fuerza Aérea Brasileña, cuyos peritos ya se trasladaron desde São Paulo para iniciar las pericias correspondientes.
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