La frontera entre Marruecos y Ceuta continúa marcada por tensión y enfrentamientos entre la Policía marroquí y grupos de jóvenes que aún intentan cruzar por tierra o mar. Las autoridades reforzaron el control con más efectivos, mientras la ciudad de Fnideq permanece en caos tras una jornada de violencia y masiva movilización migratoria.
31/07/2026 8:31
Escuchar esta nota
Miles de migrantes, en su mayoría jóvenes y varones, comenzaron a regresar este viernes a Marruecos tras pasar la noche a la intemperie en la ciudad autónoma de Ceuta después de confirmar que no podrán regularizar su situación en territorio español, según constató EFE.
Buena parte de la multitud que el jueves colapsó la ciudad marroquí de Fnideq (Castillejos) para alcanzar la frontera con Ceuta emprendió este viernes el camino de vuelta y busca regresar a sus ciudades de origen en Marruecos.
Mientras, se mantienen los enfrentamientos entre la policía marroquí y grupos incontrolados de jóvenes, muchos de ellos encapuchados, en las proximidades del paso fronterizo y continúa el goteo de migrantes que intentan acceder a Ceuta por el espigón que bordea la costa de Castillejos o a nado sin que las fuerzas marroquíes lo impidan.
Menos entradas tras el control sobre el espigón
En la carretera que conduce a la entrada del paso fronterizo con Ceuta se siguen desarrollando actos violentos que se han prolongado desde la madrugada.
La policía intenta dispersar con gases lacrimógenos y cañones de agua a los jóvenes concentrados en las colinas colindantes a la frontera, una zona que permanece intransitable, sembrada de piedras lanzadas durante la noche y de vehículos quemados.
La ciudad de Castillejos ha amanecido sumida en el caos y cubierta de basura, con cientos de personas durmiendo en las calles y la mayoría de los comercios cerrados.
«Mantenemos el negocio cerrado por miedo a los actos de vandalismo y a la violencia que se pueda desencadenar por la tensión», explicó a EFE un comerciante del centro de la localidad.
«Aquí no tenemos nada que hacer»
Lo más novedoso es que muchos de los marroquíes que entraron ayer han optado por regresar por sus propios medios. «Aquí no tenemos nada que hacer, muchas vueltas para nada», ha dicho a EFE un joven de 25 años natural de Tetuán.
Exhaustos, descalzos, con la ropa mojada y abatidos por la travesía, los migrantes intentan abordar autobuses, camiones, taxis compartidos e incluso turismos particulares —en los que llegan a hacinarse hasta ocho personas ocupando los maleteros— en dirección a Tánger (norte) para retornar a sus hogares.
Frente a la resignación de muchos, otros buscan todavía flotadores o cámaras de neumáticos para lanzarse al agua y llegar a Ceuta.
Los que han optado por salir de Ceuta se topan de frente con otros grupos de personas que siguen entrando en la ciudad, aunque en una cifra sensiblemente inferior a las registradas en la jornada del jueves.
La mayor presencia de la Guardia Civil y de efectivos del Ejército de Tierra ha permitido canalizar el flujo de entradas.
Marruecos mantiene el hermetismo sobre las consecuencias de esta crisis migratoria que podría superar a la de 2021 -cuando 10.000 personas entraron en Ceuta- y que ha dejado al menos 24 fallecidos, según las autoridades españoles.
Mira la programación en Red Uno Play
