Tras lograr instalar controles por unos instantes, un contingente policial tuvo que replegarse a Chimoré ante el reagrupamiento y hostigamiento de los cocaleros.
25/06/2026 20:35
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La calma duró solo unos instantes en el Trópico cochabambino. En una jornada marcada por la alta tensión, la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) y la Unidad de Patrullaje Rural (Umopar) ejecutaron hoy al mediodía un sorpresivo operativo para retomar el control del retén antidroga del "Castillo", en Villa Tunari. Sin embargo, la acción policial terminó en un intento fallido tras ser rebasados por pobladores y cocaleros movilizados.
Las instalaciones del "Castillo" permanecían deshabitadas por las fuerzas del orden desde el pasado 18 de mayo debido a las protestas en la región. El Director de Umopar, Cnel. Arnez, había anunciado temprano el restablecimiento de las operaciones de seguridad:
"Se está activando todo lo que es seguridad para ellos mismos. Van a realizar todas las actividades de control a todos los vehículos y a las personas, como se hacía anteriormente y como corresponde", informó la autoridad policial.
De la persuasión al repliegue
El contingente, compuesto por entre 15 y 20 efectivos, ingresó por la mañana y logró desalojar de forma pacífica a los manifestantes que mantenían una vigilia en el sector. Inmediatamente, la Policía instaló sus equipos para revisar los motorizados que ingresan hacia las zonas de Isinuta, Chipiriri y Eterazama, rutas clave de acceso al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Con este repliegue forzado, actualmente el único control policial activo en la ruta se realiza en el sector de Locotal.
La reactivación del puesto fronterizo duró muy poco. Según informes preliminares, al menos dos dirigentes del Trópico instigaron a las bases a reorganizarse. En cuestión de minutos, una multitud de cocaleros de varias centrales —armados con palos— regresó al retén del "Castillo".
Para evitar quedar cercados y prevenir un enfrentamiento violento, los uniformados se vieron obligados a abandonar el punto de control y replegarse hacia su base de operaciones en Chimoré. Tras la salida policial, los movilizados instalaron barricadas con piedras y ramas, lanzaron petardos y restablecieron sus piquetes de vigilia, aunque reportes de última hora indican que se ha vuelto a permitir la circulación vehicular en la zona. Los trabajadores de los medios de comunicación presentes también tuvieron que buscar resguardo ante el clima de hostilidad.
Trasfondo político: La situación de Evo Morales
Este nuevo incidente en el Trópico de Cochabamba ocurre en un contexto de abierta confrontación política, donde el expresidente Evo Morales permanece resguardado por sus bases sindicales mientras pesa sobre él una orden de aprehensión.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, justificó la intervención policial y lanzó duras críticas a los bloqueos de la región. "No puede faltar la presencia del Estado en ningún tipo de región del país. No puede haber tierra de nadie", aseveró la autoridad, cuestionando que se pretenda condicionar el funcionamiento de infraestructura estatal —como el aeropuerto de Chimoré— a cambio de impunidad jurídica para el exmandatario.
"Evo Morales debería presentarse a la justicia, porque tarde o temprano tendrá que ser detenido. Nosotros tenemos la obligación de detenerlo y presentarlo a la justicia", sentenció el ministro Justiniano.
A estas declaraciones se sumaron voces desde el Órgano Legislativo. Un diputado oficialista expresó su expectativa de que Morales sea capturado en los próximos días: "Esperamos que vaya a parar tras las rejas por los 50 días de luto que le causó a la familia boliviana".
Mientras los manifestantes aseguran que mantendrán la vigilia permanente en el retén del "Castillo", el Trópico cochabambino cierra el día sumido en la incertidumbre sobre un nuevo escenario de intervención estatal.
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