El sector se declara en emergencia al perder su mercado en La Paz y agotar sus reservas de soya. Advierten sobre la quiebra inminente de las granjas y una pérdida masiva de empleos si no se habilitan rutas humanitarias.
02/06/2026 21:08
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El impacto de los bloqueos de carreteras en el país puso en jaque la supervivencia del sector porcinocultor en Cochabamba. En la zona de Apote, la situación llegó a un punto crítico: las granjas se quedaron completamente sin soya y solo cuentan con reservas de maíz para abastecer a los animales durante dos días más. Esta escasez extrema pone en riesgo inmediato de muerte a más de 8,500 cerdos, amenazando con desatar una catástrofe sanitaria y económica en la región.
La Red Uno constató en el lugar el drama que viven los productores. Los bloqueos impiden tanto la llegada de los insumos clave desde el oriente del país (Santa Cruz) como la salida de los animales terminados hacia sus mercados principales, estrangulando toda la actividad productiva.
Sin insumos ni mercado: La Paz está inaccesible
El negocio de la porcinocultura cochabambina depende de un delicado puente comercial que hoy está roto. El alimento y los medicamentos veterinarios provienen de Santa Cruz, mientras que el 80% de la producción de carne de cerdo se destina a la ciudad de La Paz, quedando solo un 20% para el consumo local.
Con las carreteras obstruidas, las granjas se están llenando de animales que no pueden ser comercializados. Cristian Gonzales, porcinocultor afectado en Apote, detalló que semanalmente venden alrededor de 350 animales terminados hacia la sede de gobierno, pero en las últimas semanas la venta ha sido nula.
"No hemos vendido alrededor de más de un millón de bolivianos que tenemos de pérdida porque se está consumiendo alimento y no estamos sacando a la venta. Y los animales están muy grandes, el costo varía... se reduce el precio cuando son animales muy grandes", lamentó Gonzales.
La falta de nutrientes ya es una realidad alarmante en los corrales. Valeria Córdova, veterinaria del sector, corroboró la gravedad del desabastecimiento:
"La granja consume alrededor de 90 toneladas semanal de maíz y 15 toneladas de soya para todos los animales. Todos vienen de Santa Cruz. Van a llegar a estar sin alimento muy pronto, solo tenemos uno a dos días de maíz más para el alimento".
Un efecto en cadena que amenaza miles de empleos
La crisis no solo golpea a los dueños de las granjas, sino que amenaza con destruir una extensa cadena laboral. De continuar la extrema medida de presión, muchas granjas se verán obligadas a cerrar sus puertas definitivamente, dejando una ola de desempleo a su paso.
El sector advierte que los granjeros y los transportistas ya se encuentran paralizados por la falta de insumos. A esto se suma que los camiones cargados con soya, maíz y medicamentos de empresas comerciales se encuentran varados en los puntos de bloqueo, provocando que tampoco se cuente con insumos veterinarios para proteger a los cerdos de factores climáticos como el frío.
Gonzales enfatizó la magnitud del desastre social que representaría la quiebra del sector:
"Si cerramos nosotros, primero los trabajadores se quedan sin empleo, los camiones van a quedar sin transportar nuestros productos, las casas comerciales van a buscar otros mercados porque no vamos a comprar y las carniceras van a tener que buscarse carne de otro lado. Es un sector muy amplio".
Ante este escenario de quiebra inminente, los porcinocultores y el personal médico veterinario lanzaron un clamor urgente al Gobierno nacional para que intervenga de manera inmediata, solucionando el conflicto o, al menos, gestionando de forma prioritaria la habilitación de "rutas humanitarias" que permitan el traslado de alimento para los animales y salven al sector de la desaparición.
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