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El líquido que protege su motor: cuándo cambiar el refrigerante y qué pasa si falla

Aunque muchos conductores solo revisan el refrigerante cuando el motor se calienta, este líquido cumple una función clave para mantener la temperatura adecuada, evitar la corrosión y proteger componentes esenciales del vehículo.

El líquido que protege su motor: cuándo cambiar el refrigerante y qué pasa si falla. Imagen de referencia.
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Aunque muchos conductores solo revisan el refrigerante cuando el motor se calienta, este líquido cumple una función clave para mantener la temperatura adecuada, evitar la corrosión y proteger componentes esenciales del vehículo.

De acuerdo al El Espectador, el refrigerante es uno de los fluidos más importantes para el funcionamiento del motor, pero también uno de los más olvidados por muchos conductores. Esperar a que aparezca una alerta de temperatura elevada o una fuga puede convertirse en un problema costoso.

Este líquido no solo ayuda a evitar que el motor se recaliente. También contiene componentes que protegen las piezas metálicas contra la corrosión y contribuyen a extender la vida útil del sistema de enfriamiento.

¿Cada cuánto tiempo se debe cambiar?

No existe un único intervalo válido para todos los vehículos. El momento adecuado depende del tipo de refrigerante utilizado y de las recomendaciones establecidas por cada fabricante.

Algunas marcas recomiendan realizar una primera revisión alrededor de los 20.000 kilómetros y, posteriormente, efectuar cambios cada dos años o entre 40.000 y 60.000 kilómetros.

Otros fabricantes utilizan refrigerantes de larga duración, con intervalos mucho más amplios. En ciertos modelos, el primer reemplazo puede recomendarse después de varios años de uso o cientos de miles de kilómetros.

Por eso, la referencia más confiable siempre será el manual del vehículo, ya que cada motor tiene necesidades específicas.

Señales de que el refrigerante necesita atención

El vehículo puede dar varias señales cuando este líquido pierde sus propiedades o existe un problema en el sistema:

• Temperatura del motor más alta de lo normal.
• Descenso frecuente del nivel del depósito.
• Fugas debajo del vehículo.
• Cambio de color, textura o apariencia del líquido.
• Olores extraños provenientes del motor.
• Sobrecalentamientos repetitivos.

Con el paso del tiempo, los aditivos del refrigerante pueden degradarse y el líquido pierde capacidad para regular la temperatura y proteger las superficies internas del motor.

¿Se puede agregar agua al refrigerante?

Uno de los errores más comunes es completar el depósito únicamente con agua cuando baja el nivel. Aunque puede ser una solución de emergencia, no es recomendable como práctica habitual.

La mezcla incorrecta puede modificar las propiedades del refrigerante y afectar el funcionamiento del sistema de enfriamiento.

También se debe evitar combinar diferentes tipos de refrigerante, ya que sus fórmulas pueden incluir aditivos distintos que no siempre funcionan bien juntos.

Un mantenimiento sencillo que evita grandes problemas

Revisar periódicamente el nivel y el estado del refrigerante puede ayudar a detectar fugas o fallas antes de que provoquen daños graves.

Un motor que trabaja con una temperatura adecuada no solo funciona mejor, sino que también reduce el riesgo de reparaciones costosas y prolonga la vida útil del vehículo.

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