Los padres dejan a sus hijos al aire libre, mientras hacen compras o disfrutan de un almuerzo o una cena en un restaurante.
07/04/2024 16:40
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En medio de la exuberante naturaleza y el clima frío de los países nórdicos, una tradición peculiar ha capturado la atención de visitantes y lugareños por igual: la siesta nórdica.
Contrariamente a lo que podría esperarse, esta práctica no implica colchones suaves ni paisajes verdes, sino más bien la exposición al aire libre en temperaturas que pueden rozar los cero grados Celsius.
La siesta nórdica es una costumbre arraigada en la idiosincrasia de países como Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, y se remonta al siglo XIX. Para muchos padres, es parte esencial de la rutina de sus hijos, incluso desde recién nacidos. Consiste en dejar que los pequeños duerman al aire libre, en sus carritos cubiertos con ropa adecuada y cobijas, independientemente del clima, incluso cuando la nieve cae del cielo.
Aunque pueda parecer extraño para los forasteros, esta práctica tiene su lógica. Según defensores de la siesta nórdica, los niños que duermen al aire libre experimentan un sueño más profundo y duradero, lo que contribuye a su salud general. Se cree que esta exposición al frío fortalece su sistema inmunológico y los hace menos propensos a infecciones respiratorias y resfriados en la vida adulta.
A pesar de las controversias que rodean esta práctica, numerosos estudios respaldan sus beneficios para la salud de los niños. Algunos argumentan que los pequeños que siguen esta rutina tienen menos problemas respiratorios y se enferman con menos frecuencia que aquellos que no lo hacen.
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