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"Las cosas han subido": El día a día de las familias para abastecer sus hogares

Ante la compleja situación económica que atraviesa el país, las familias bolivianas denuncian una severa pérdida de su poder adquisitivo. Ir al mercado demanda más tiempo y dinero, obligando a las amas de casa a hacer malabares, cambiar de alimentos o reducir porciones para alimentar a sus hogares.

El día a día de las familias para abastecer sus hogares
Santa Cruz, Bolivia

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La economía de los hogares bolivianos atraviesa un momento crítico marcado por el incremento sostenido en el precio de los productos de primera necesidad. Con un poder adquisitivo notablemente disminuido, las amas de casa aseguran que salir de compras se ha convertido en un desafío diario donde los billetes de 100 o 200 bolivianos ya no garantizan llevar lo suficiente a casa.

El impacto en los bolsillos y los precios por las nubes

Recorrer los pasillos de los mercados en la ciudad de Santa Cruz exige hoy mucho más tiempo del habitual. Las compradoras deben cotizar y comparar precios de carnes, verduras y frutas antes de decidirse, debido a que los costos se han disparado.

Testimonios recogidos en los centros de abasto reflejan la desesperación de las familias: "Todas las cosas han subido. Ahora, por ejemplo, me vine con 150 bolivianos y estoy llevando menos de lo que llevaba antes con ese mismo monto. El pollo, más que todo, ha subido bastante, está a 27 bolivianos el kilo", comentó una ciudadana. Otra afectada señaló: "Vine con 200 bolivianos y solo compré unas cuatro bolsas medianas; compré una pechuga porque un pollo entero ya sale 68 bolivianos".

Alternativas y recortes ante la escasez de recursos

Ante la imposibilidad de adquirir los alimentos habituales, las familias se han visto obligadas a modificar sus hábitos de consumo y buscar alternativas más económicas.

Algunas compradoras optan por sustituir las proteínas principales o adquirir porciones menores: "Ya no alcanza para la canasta familiar. En especial el pollo, que está carísimo. Hemos tenido que cambiar por otros productos, como la carne de cerdo, que está más barata", indicó una ama de casa. En casos más extremos, las opciones se reducen aún más: "Yo compré apenas patitas de cerdo, a 13 o 12 bolivianos las cuatro, y las verduras ni mirarlas porque están muy caras", lamentó otra ciudadana.

Incluso al destinar montos mayores, la situación no mejora de forma significativa. Un testimonio gráfico resume la crisis: "Llevando lo más barato y algo de fruta, se me fueron 400 bolivianos y la verdad es que no alcanza para nada".

"Hacer malabares" para alimentar a la familia

La interrogante central sobre si lo adquirido alcanza para todos los miembros del hogar encuentra respuestas desalentadoras. Las amas de casa coinciden en que los niños no comprenden las limitaciones presupuestarias, por lo que deben ingeniárselas diariamente para estirar los recursos.

Entre recortes, sustituciones y la constante búsqueda de ofertas, los hogares bolivianos continúan esperando un respiro en su economía frente a una inflación cotidiana que golpea con fuerza la mesa familiar.

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