Con guitarras, zampoñas y oraciones preparadas desde la infancia, familias como los Arteaga acuden al Cementerio General para mantener viva la costumbre de orar por las almas de los difuntos e inculcar este legado a las nuevas generaciones.
29/10/2026 22:49
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En el marco de la festividad de Todos Santos, la tradición de ofrecer rezos y alabanzas a las almas de los difuntos continúa vigente en el Cementerio General de Cochabamba. Aunque la costumbre ha ido cambiando con los años, familias y jóvenes acuden al campo santo para mantener vivo un legado cultural y religioso que pasa de generación en generación.
Es el caso de David Arteaga, quien junto a su familia acude de forma ininterrumpida cada 1 y 2 de noviembre para dedicar rezos, oraciones cantadas y alabanzas a los difuntos a cambio de los tradicionales panes y masas que componen las mesas de Todos Santos.
"Salían a rezar y nosotros no sabíamos qué era eso, hasta que una vez mi hermano nos llevó y empezamos a rezar desde los cinco años. Yo ya tengo 22 años rezando en esta tradición", relató Arteaga, al recordar cómo se inició en este oficio tradicional mediante pequeños cancioneros impresos que compraba en su niñez antes de memorizar todo el repertorio.
Actualmente, el grupo se organiza desde tempranas horas de la mañana para ensayar los cánticos, definir arreglos musicales con guitarras y zampoñas, y repartir los roles entre oraciones como el Padre Nuestro y las alabanzas tradicionales.
A pesar de que los rezadores afirman que la presencia de estos grupos ha disminuido en la ciudad en comparación con gestiones pasadas o con zonas rurales, donde la costumbre se mantiene con mayor intensidad e involucra activamente a niños y adultos, sostienen su compromiso de preservar la costumbre. "Es algo muy bonito, te unes en familia, llamas a amigos o vecinos y vas a rezar. El objetivo es que la tradición no se pierda nunca", concluyó Arteaga.
