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Instituciones clave piden diálogo tras una jornada violenta en La Paz

Tras los duros enfrentamientos en la sede de Gobierno, representantes civiles convocan a las partes a negociar sin condicionamientos.

Foto: Red Uno.
La Paz

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La Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto (APDHEA) han manifestado su profunda preocupación ante la crisis que atraviesa el país, rechazando firmemente la extrema violencia registrada esta jornada en la ciudad de La Paz. Ante este escenario crítico, las instituciones civiles y religiosas han unificado sus voces para exigir un freno inmediato a las hostilidades y proteger a la población civil afectada.

El impacto humano de la crisis

Virginia Ugarte, presidenta de la APDHEA, lanzó una convocatoria abierta para evitar que el conflicto social continúe escalando en el territorio nacional. “Estamos haciendo públicamente el llamado, no solo a los movilizados, sino también al Gobierno para que se puedan sentar en la mesa de diálogo porque no queremos más violencia en nuestro país; estamos haciendo pública la invitación”, enfatizó la activista.

Ugarte también visibilizó las duras secuelas que los enfrentamientos y bloqueos están dejando en la vida cotidiana de las familias bolivianas. “Queremos que puedan poner sus buenos oficios de parte de los movilizados y Gobierno, que se puedan escuchar que se llegue a una paz en todo el territorio boliviano; he podido ver personalmente a personas buscando intercambiar alimentos, eso es atentar contra la salud y vida; en las imágenes de hoy se han visto a las madres llorando”, lamentó la representante.

Un llamado urgente a la concertación

Por su parte, el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, Monseñor Giovanni Arana, recordó que la Iglesia ha mantenido una postura firme a favor de la concertación desde el inicio de las tensiones. “Como Iglesia, desde los inicios de los conflictos que se han ido gestando a lo largo de estos días y semanas hemos ido llamando al diálogo; creemos que la única forma de solucionar conflictos y dificultades es sentarse en una mesa, dialogar, consensuar”, aseveró la autoridad eclesiástica.

El líder religioso condenó los actos vandálicos y exhortó a los actores políticos y sociales a deponer actitudes intransigentes de manera inmediata. “Condenamos las acciones de violencia, hoy ha sido lamentable; ojalá podamos ser instrumentos para que las partes en conflicto puedan dialogar, para que la población del altiplano pueda alcanzar la normalidad”, manifestó Arana. Finalmente, el Monseñor advirtió que la tolerancia social ha llegado a su punto crítico: “Se ha llegado a un momento límite de la tensión, aquí lo que valdrá la pena será la disponibilidad de cada uno, de ambas partes; se debería dejar de lado el poner condicionamiento, creemos que es la única solución”.

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