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No todo es dieta y ejercicio: Conoce el hábito que muchos olvidan al intentar bajar de peso

Hay hábitos nocturnos que podrían marcar la diferencia cuando el objetivo es perder peso y llevar una vida más saludable.

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Cuando se busca bajar de peso, la alimentación y el ejercicio suelen ocupar el centro de atención. Sin embargo, el sueño también puede influir en este proceso, ya que durante el descanso el organismo regula el apetito, el metabolismo y diferentes funciones hormonales relacionadas con el control del peso.

Dormir poco o tener un descanso de mala calidad puede aumentar el hambre y favorecer el deseo de consumir alimentos ricos en azúcares, grasas y carbohidratos. Además, puede afectar la recuperación física y hacer más difícil mantener hábitos saludables durante el día.

Estos son algunos hábitos relacionados con el sueño que pueden convertirse en aliados para controlar el peso:

  1. Mantener un horario regular para dormir. Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora ayuda a mantener estable el ciclo de sueño y vigilia. Durante la noche aumenta naturalmente la producción de melatonina, hormona fundamental para regular el descanso.
  2. Procurar suficientes horas de sueño. Dormir menos de lo necesario puede alterar las señales relacionadas con el hambre y la saciedad, provocando mayor apetito y aumentando la posibilidad de buscar alimentos de alta densidad calórica durante el día.
  3. Priorizar un descanso continuo y profundo. Durante las diferentes fases del sueño se producen procesos de recuperación celular, reparación de tejidos y regulación hormonal. Los despertares constantes pueden impedir que el organismo complete adecuadamente estas etapas.
  4. Reducir las pantallas antes de acostarse. Utilizar celulares, computadoras o televisores hasta altas horas de la noche puede retrasar el sueño. Disminuir la exposición a estas pantallas ayuda al cuerpo a prepararse para descansar.
  5. Dormir en una habitación fresca. La temperatura corporal disminuye naturalmente cuando el organismo se prepara para dormir. Mantener un ambiente fresco y confortable puede favorecer un descanso más continuo y de mejor calidad.
  6. Prestar atención a la respiración. Congestión nasal, ronquidos intensos o dificultades para respirar pueden provocar interrupciones durante la noche. Si estos problemas son frecuentes, es recomendable buscar una evaluación profesional.
  7. Evitar alterar constantemente los horarios de descanso. El cortisol sigue un ritmo natural y comienza a aumentar durante las últimas horas del sueño para preparar al organismo para despertar. Los cambios frecuentes en los horarios pueden alterar el ritmo circadiano y repercutir en el descanso, el apetito y los niveles de energía.

Dormir bien no significa que el cuerpo vaya a eliminar grasa automáticamente. La pérdida de peso continúa dependiendo principalmente de la alimentación, la actividad física y el balance energético. Sin embargo, un descanso adecuado puede facilitar el control del hambre y los antojos.

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