La especialista Denisse Rojas detalló cuáles son los síntomas característicos de cada afección, qué tratamientos se recomiendan y cuándo es necesario acudir al médico.
07/07/2026 10:41
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Con la llegada de las bajas temperaturas y los cambios bruscos de clima, aumentan las consultas por congestión nasal, estornudos y malestar general. Sin embargo, muchas personas suelen confundir una alergia con un resfrío, pese a que ambas afecciones tienen causas, síntomas y tratamientos diferentes.
La médico cirujana Denisse Rojas explicó que el resfrío es una enfermedad infecciosa provocada por virus que afecta principalmente las vías respiratorias superiores, como la nariz y la garganta. Señaló que entre sus principales síntomas se encuentran la secreción nasal espesa o purulenta, fiebre, dolor muscular, malestar general y estornudos.
"La fiebre es una característica muy específica en el caso de los resfríos", afirmó.
La especialista también indicó que un resfrío mal tratado puede derivar en una sinusitis debido a la acumulación de secreciones en los senos paranasales.
En contraste, Rojas aclaró que las alergias no son causadas por virus, sino por una reacción del sistema inmunológico frente a agentes externos como el polvo, el polen, los ácaros, el pelo de mascotas o incluso los cambios bruscos de temperatura.
"El cambio de temperatura brusco que existe entre el frío y el caliente hace que provoque una alergia en los pacientes", sostuvo.
Entre los síntomas más comunes de la alergia mencionó los estornudos frecuentes, secreción nasal clara y acuosa, picazón en la nariz, garganta y ojos, además de lagrimeo. A diferencia del resfrío, las alergias no provocan fiebre ni dolor muscular.
Respecto al tratamiento, la profesional indicó que las alergias pueden controlarse con antihistamínicos, aunque también existen medidas naturales para aliviar los síntomas.
"Podemos hacernos lavados nasales con solución salina o, si no se cuenta con ella, con agua tibia", recomendó.
Asimismo, enfatizó que las alergias no tienen una cura definitiva, pero sí pueden mantenerse bajo control mediante tratamiento y medidas preventivas como mantener los ambientes limpios, reducir el polvo y cambiar con frecuencia la ropa de cama.
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