Aunque existe una recomendación general de consumo de líquidos, las necesidades cambian según la edad, el sexo, el clima y la actividad física.
30/10/2026 10:11
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El organismo necesita agua para funcionar correctamente, regular la temperatura corporal, transportar nutrientes y eliminar desechos. Sin embargo, cuánto debemos consumir depende de diferentes factores, como la edad, el sexo, el estado de salud, el clima y la actividad física.
Según las referencias de ingesta adecuada de agua para adultos, el consumo total diario ronda los 3,7 litros para los hombres y 2,7 litros para las mujeres. Pero hay un detalle importante: estas cantidades incluyen el agua, otras bebidas y los líquidos presentes en los alimentos, no solamente el agua que bebemos directamente.
¿Cuántos litros de agua debemos tomar al día?
No existe una cifra mágica que funcione para todos. Las necesidades de hidratación pueden cambiar considerablemente de una persona a otra.
De acuerdo con las recomendaciones de salud, los requerimientos dependen de factores como:
Edad: las necesidades de líquidos cambian durante las diferentes etapas de la vida.
Sexo: las recomendaciones generales de ingesta total no son iguales para hombres y mujeres.
Actividad física: quienes hacen ejercicio o realizan trabajos exigentes pierden más agua mediante el sudor.
Clima: las temperaturas elevadas aumentan la pérdida de líquidos.
Estado de salud: la fiebre, los vómitos y la diarrea pueden incrementar las necesidades de hidratación.
Embarazo y lactancia: durante estas etapas pueden aumentar los requerimientos de líquidos.
Según Mayo Clinic, aproximadamente el 20% del consumo diario de agua puede obtenerse de los alimentos, especialmente de frutas y verduras con alto contenido de líquido.
Entre las opciones que contribuyen a la hidratación están:
Sandía.
Melón.
Naranja.
Pepino.
Tomate.
Lechuga.
También cuentan otras bebidas, como la leche, el té y el café. Sin embargo, conviene moderar las opciones con grandes cantidades de azúcar añadido.
La sed es una señal natural que utiliza el organismo para indicar que necesita líquidos. Sin embargo, en determinadas circunstancias no conviene esperar a sentirla.
Cuando hay temperaturas elevadas, ejercicio intenso o jornadas prolongadas de trabajo al aire libre, el cuerpo puede perder agua rápidamente a través del sudor.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que la deshidratación puede afectar el funcionamiento del organismo, la concentración, el estado de ánimo y la regulación de la temperatura corporal.
En ambientes calurosos, el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) recomienda beber pequeñas cantidades de agua a intervalos regulares. Para determinados trabajos físicos en condiciones de calor, orienta a consumir aproximadamente una taza cada 15 a 20 minutos.
Aunque mantenerse hidratado es fundamental, excederse tampoco es saludable.
Tomar cantidades excesivas de agua en poco tiempo puede provocar hiponatremia, una alteración que ocurre cuando la concentración de sodio en la sangre disminuye demasiado.
Esta condición puede aparecer cuando el exceso de agua supera la capacidad de los riñones para eliminarla. Aunque es poco frecuente en adultos sanos, puede afectar a deportistas que consumen grandes cantidades de líquido durante entrenamientos o competencias prolongadas.
