La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el autismo forma parte de un conjunto diverso de condiciones relacionadas con el desarrollo del cerebro y promueve enfoques inclusivos y libres de estigmatización.
23/06/2026 11:33
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El hogar es el primer espacio donde una persona neurodivergente construye confianza, fortalece su autoestima y descubre sus capacidades. Más allá del acompañamiento escolar, cuando un niño aprende de una manera diferente, el papel de la familia es una pieza fundamental para su desarrollo.
Karen Meneses, docente de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que la neurodivergencia no debe entenderse como una limitación.
“Las personas neurodiversas o neurodivergentes son aquellas cuyo cerebro aprende, funciona o procesa la información de manera diferente al de la mayoría, y eso está bien, porque forma parte de la diversidad humana”, sostiene la académica.
En los últimos años, el concepto de neurodivergencia ha ganado visibilidad porque invita a comprender que no todas las personas procesan la información de la misma manera. Condiciones como el autismo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o la dislexia forman parte de esta diversidad humana que requiere comprensión, apoyo y oportunidades para desarrollarse plenamente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el autismo forma parte de un conjunto diverso de condiciones relacionadas con el desarrollo del cerebro y promueve enfoques inclusivos y libres de estigmatización. Según sus estimaciones, alrededor de uno de cada 127 personas en el mundo se encuentra dentro del espectro autista, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia sociedades más accesibles, respetuosas y conscientes de la neurodiversidad.
Esta mirada propone dejar atrás enfoques centrados en las dificultades para poner atención en las fortalezas y potencialidades de cada persona.
Acompañamiento familiar fortalece la confianza y el aprendizaje
Diversos estudios muestran que la familia es el entorno más influyente en el desarrollo de una persona neurodivergente. Cuando existe comprensión, aceptación y apoyo, aumentan las posibilidades de éxito académico, bienestar emocional y participación social.
“El acompañamiento familiar fortalece la autoestima y la confianza de los niños neurodivergentes”, afirma Meneses.
La especialista señala que las rutinas claras, los espacios tranquilos para estudiar y el reconocimiento de los pequeños logros generan un entorno seguro que favorece el aprendizaje. Además, cuando la familia comprende las necesidades específicas de su hijo o hija, puede reducir situaciones de estrés y ansiedad que afectan su desempeño.
“No se trata de corregirlos, sino de guiarlos para que puedan desarrollarse y encontrar su lugar en la sociedad”, agrega.
Esta orientación resulta clave porque permite construir relaciones basadas en el respeto y la aceptación, fortaleciendo la autonomía y la seguridad personal.
Educación y familia construyen oportunidades de inclusión
El aprendizaje de una persona neurodivergente no depende únicamente del entorno familiar. La coordinación entre padres, docentes y profesionales es esencial para responder de manera adecuada a las necesidades de cada estudiante.
La evidencia sobre educación inclusiva demuestra que cuando las familias participan activamente en la vida escolar, los resultados académicos y sociales mejoran significativamente.
“En el aula, el maestro debe realizar adaptaciones curriculares respecto a los contenidos, estrategias de enseñanza y evaluación. Cada estudiante tiene habilidades y estilos de aprendizaje distintos, y el desafío es responder a ellos sin perder la calidad educativa”, explica Meneses.
La comunicación constante entre escuela y familia permite compartir estrategias, identificar fortalezas y anticipar situaciones que puedan generar dificultades. Esta corresponsabilidad ayuda a crear ambientes más inclusivos donde cada estudiante puede avanzar a su propio ritmo.
Potenciar fortalezas permite desarrollar todo su potencial
Durante mucho tiempo, las diferencias en el aprendizaje fueron vistas desde una perspectiva centrada en las limitaciones. Hoy, especialistas en educación y psicología promueven un cambio de mirada que pone el foco en las capacidades.
“La clave está en dejar de enfocarnos en lo que no pueden hacer y empezar a potenciar sus maneras particulares de procesar la información o resolver problemas”, destaca la docente.
Las personas neurodivergentes suelen desarrollar habilidades destacadas en áreas como creatividad, memoria, resolución de problemas, atención a detalles específicos o pensamiento innovador. Identificar y fortalecer estas capacidades contribuye a que construyan una imagen positiva de sí mismas.
El apoyo familiar continúa siendo uno de los factores más importantes para el desarrollo integral de niños y jóvenes neurodivergentes. Más que acompañar tareas escolares, la familia se convierte en un puente entre las capacidades de la persona y las oportunidades que ofrece la sociedad.
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