El proyecto de Carla es un prototipo académico de software orientado a registrar cambios de memoria, malestares y signos vitales de adultos mayores.
30/10/2026 12:54
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Una experiencia familiar inspiró a Carla Encinas, estudiante de Ingeniería de Sistemas e Innovación Digital de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), a diseñar un sistema experto que busca organizar información de adultos mayores y generar alertas ante señales que merezcan atención. La propuesta está en desarrollo y plantea un uso complementario al seguimiento profesional, no un diagnóstico médico.
El proyecto de Carla es un prototipo académico de software orientado a registrar cambios de memoria, malestares y signos vitales de adultos mayores. Su propósito es facilitar el seguimiento y advertir posibles señales de deterioro cognitivo leve.
¿Qué motivó a Carla Encinas a desarrollar este sistema?
La iniciativa surgió de una experiencia cercana.
“Cuando mi abuelita estaba conmigo, comenzó a presentar pérdidas de memoria y problemas de salud. Cuando acudimos al médico, nos dijeron que no sabían por qué realizaba tantas consultas. Su historial médico se había perdido, no había claridad sobre los medicamentos que recibía y nunca se pudo determinar por qué llegó a desarrollar su enfermedad”, cuenta.
Carla observó cómo su abuela empezó a perder la memoria y cómo la falta de continuidad de su información médica dificultaba comprender lo que ocurría. Esa vivencia la llevó a pensar en cómo la tecnología podía contribuir a organizar la información clínica y facilitar el seguimiento de los adultos mayores.
“Mi proyecto es un sistema experto para la detección temprana del deterioro cognitivo leve en adultos mayores. Mi principal motivación ha sido mi abuela”, explica Carla.
El objetivo del sistema es explorar una forma de registrar información que pueda ser revisada por personas capacitadas.
¿Cómo funcionaría el sistema experto para el seguimiento de adultos mayores?
Según la descripción del proyecto, el software busca reunir datos de memoria, malestares y signos vitales, mantener un registro de evolución y aplicar reglas de análisis para identificar información que requiera revisión. A partir de esas reglas, podría generar notificaciones para apoyar el seguimiento en una residencia geriátrica.
En este contexto, “sistema experto” describe una propuesta de reglas y conocimientos organizados para apoyar alertas; el material disponible no acredita que utilice inteligencia artificial generativa ni que disponga de un modelo de predicción clínica validado. Tampoco se aportan cifras de precisión, sensibilidad, especificidad o resultados de pruebas con pacientes.
¿Qué es el deterioro cognitivo leve y en qué se diferencia de la demencia?
El deterioro cognitivo leve (DCL) puede incluir cambios de memoria, lenguaje, atención o razonamiento que superan lo esperable para la edad, pero que habitualmente no impiden las actividades cotidianas. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos explica que el DCL no equivale a demencia y que no todas las personas con esta condición desarrollan una demencia; algunos síntomas pueden permanecer estables o mejorar.
Los problemas persistentes de memoria deben ser valorados por profesionales. Una evaluación cognitiva clínica puede considerar la historia de salud, medicamentos, pruebas cognitivas y otras causas posibles. Registrar datos o producir una alerta no sustituye esas evaluaciones ni determina por sí solo una enfermedad.
¿Por qué el proyecto requiere trabajo interdisciplinario?
Carla relata que recibe aportes de especialistas de Psicología, Geriatría, Enfermería y Gerontología para comprender las necesidades de los pacientes. Desde Ingeniería de Sistemas desarrolla el diseño y la programación del software, buscando traducir observaciones profesionales en funcionalidades comprensibles.
“Estoy trabajando con expertos del área, como psicólogos, geriatras, enfermeros y gerontólogos, quienes me proporcionan información para comprender qué ocurre con el paciente y cómo se podría intervenir. Desde Ingeniería de Sistemas, desarrollamos el diseño del software y la programación necesaria para consolidar el sistema”, explica.
Ese intercambio es importante porque un registro útil debe distinguir entre una observación que merece seguimiento y una conclusión diagnóstica, considerar posibles errores de captura y permitir que el personal clínico evalúe cada alerta en contexto.
¿Qué falta para que un prototipo de alertas pueda utilizarse en salud?
Antes de considerar su implementación, habría que probar la exactitud y utilidad de las alertas, identificar falsos positivos y negativos, evaluar su funcionamiento con usuarios reales bajo supervisión y contar con revisión ética y autorizaciones pertinentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre riesgos de privacidad y ciberseguridad asociados a los sistemas digitales de salud, por lo que el consentimiento, el acceso restringido y la protección de información clínica son requisitos esenciales de diseño.
El prototipo es un desarrollo con fines formativos, académicos y de investigación; no aporta evidencia de eficacia clínica, autorización para uso asistencial, implantación efectiva en una residencia ni permisos de comercialización. Por ello, el proyecto es una propuesta de la estudiante en fase de desarrollo.
¿Cómo se relaciona la innovación con el modelo Aprender haciendo de Unifranz?
La carrera de Ingeniería de Sistemas e Innovación Digital de Unifranz destaca la aplicación de programación, gestión de datos y diseño de soluciones. En esa línea, los proyectos estudiantiles pueden conectar conocimientos técnicos con necesidades concretas sin que su potencial social se confunda con resultados ya demostrados.
En una publicación anterior sobre tecnología accesible para personas, Noemí Moller, directora de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, expresó una visión general sobre la vocación social de estos proyectos:
“Nuestro propósito siempre es tener un impacto en nuestro medio. Estos proyectos han sido pensados con un impacto social de colaboración. Los estudiantes han desarrollado sus capacidades empáticas y sus conocimientos técnicos para que la vida de estas personas sea más llevadera”, destaca la académica.
Asimismo, Lucía Alvarado, coordinadora nacional de Investigación de Unifranz, ha explicado, sobre los proyectos integradores, la importancia del acompañamiento académico:
“Los proyectos desarrollados cuentan con un docente mentor y un grupo de estudiantes que, como parte del desarrollo formal de la materia, generan proyectos y productos orientados a responder preguntas y necesidades de nuestro entorno”, explica Alvarado.
En el caso de Carla Encinas, el siguiente paso no es afirmar que la herramienta detecta una enfermedad, sino comprobar si un registro bien diseñado y alertas revisadas por profesionales podrían aportar información útil y segura.
“Con los resultados actuales me siento feliz, pero sé que podemos llegar a más”, destaca Carla.
Su proyecto nació de una preocupación familiar y hoy muestra cómo la formación universitaria puede acercar tecnología y cuidado de las personas.
Los prototipos o desarrollos descritos corresponden a proyectos con fines exclusivamente formativos, académicos y de investigación. Estos no cuentan con la autorización o permisos exigidos por la normativa vigente del país, para su producción, distribución o comercialización. No debe confundirse con evidencia de eficacia clínica o educativa generalizable sin evaluación específica.
