La medida suspendió temporalmente el cobro de cuotas de créditos de vivienda social y préstamos dirigidos a micro y pequeñas unidades económicas hasta mayo de 2026.
20/05/2026 14:44
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El diferimiento de créditos establecido por el Decreto Supremo 5484, que reglamentó la Ley N° 1670 del cinco de noviembre del 2025, abrió un nuevo escenario para el sistema financiero boliviano. La medida suspendió temporalmente el cobro de cuotas de créditos de vivienda social y préstamos dirigidos a micro y pequeñas unidades económicas hasta mayo de 2026.
Aunque esta medida otorga un alivio inmediato, especialistas advierten que el diferimiento no elimina la deuda, sino que posterga el pago, también plantea un desafío importante: cómo reorganizar las finanzas personales y empresariales sin caer en un mayor endeudamiento a futuro.
Demis Vargas, ingeniero y docente de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que la clave está en organizar adecuadamente los flujos financieros.
“Considerando que un diferimiento solo aplaza los pagos, lo más adecuado siempre será la realización y/o actualización de la generación de flujos de efectivo. Esta actualización, en el sistema financiero se los conoce a través de reprogramaciones o reestructuraciones de deudas, siempre con el objeto de readecuar el repago de las obligaciones al nuevo flujo de efectivo identificado”, explica el académico.
En Bolivia, donde gran parte de las actividades económicas se desarrollan en la informalidad, especialmente en microempresas y emprendimientos familiares, las Fintech pueden desempeñar un rol estratégico mediante aplicaciones que ayuden a planificar ingresos, gastos y capacidad de pago.
“Me parece que una muy buena opción para las fintech sería el crear aplicaciones que puedan ayudar a las personas y empresas en la estructuración de sus finanzas y flujos de efectivo. Esta afirmación se basa fundamentalmente por el hecho de que en Bolivia se tiene un importante grado de informalidad principalmente en las actividades micro empresariales”, señala Vargas.
Actualmente, varias soluciones tecnológicas ya son utilizadas en otros mercados y podrían adaptarse al contexto boliviano. Entre ellas destacan los sistemas de scoring alternativo digital, que evalúan la capacidad crediticia utilizando información distinta al historial bancario tradicional, como pagos de servicios básicos, uso de telefonía móvil o comportamiento financiero digital.
Plataformas digitales permiten reestructurar créditos con mayor flexibilidad
Otra innovación relevante son las plataformas de reestructuración digital, que permiten renegociar créditos y modificar plazos de pago de manera virtual, reduciendo trámites presenciales y tiempos burocráticos.
Estas herramientas pueden facilitar acuerdos más personalizados entre clientes y entidades financieras, especialmente para pequeños negocios afectados por la desaceleración económica.
A esto se suma el crecimiento del crowdlending o préstamos entre personas, una modalidad que conecta directamente a inversionistas con prestatarios mediante plataformas digitales. Este sistema diversifica las fuentes de financiamiento y reduce la dependencia de la banca tradicional.
Este sistema, basado en la economía colaborativa, ha ganado popularidad por ofrecer alternativas al financiamiento tradicional, además de oportunidades de diversificación y rentabilidad para los inversores. Sin embargo, también implica riesgos como impagos, fraudes y falta de liquidez.
Asimismo, tecnologías como blockchain y los contratos inteligentes comienzan a posicionarse como alternativas para garantizar transparencia y automatizar pagos, reduciendo costos operativos y riesgos de incumplimiento.
El uso de billeteras móviles y pagos electrónicos también representa una oportunidad para mejorar la puntualidad de pagos y disminuir la morosidad, especialmente en zonas donde el acceso a sucursales bancarias es limitado.
Innovación financiera ayuda a reducir riesgos y mejorar inclusión
Uno de los principales beneficios de las Fintech es la inclusión financiera. Muchas personas y pequeños emprendedores que históricamente quedaron fuera del sistema bancario formal podrían acceder a soluciones crediticias más adaptadas a su realidad económica.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo importantes. La regulación financiera boliviana todavía enfrenta el reto de adaptarse al rápido crecimiento de las tecnologías financieras, mientras que la conectividad digital en áreas rurales continúa siendo limitada.
Además, expertos advierten que cualquier solución financiera debe aplicarse con responsabilidad para evitar un sobreendeudamiento a largo plazo.
“Las distintas disposiciones o soluciones financieras son importantes y pueden ser de beneficio siempre que se tenga el conocimiento y aplicación del mismo. Sin embargo, uno de los factores que siempre debe estar presente, es que mientras más tiempo dure la relación con el acreedor (más tiempo con la deuda), se incrementa el costo financiero o costo de la deuda”, concluye Vargas.
El escenario generado por el diferimiento de créditos no solo representa un desafío económico, sino también una oportunidad para acelerar la transformación digital del sistema financiero boliviano. Las Fintech son una buena opción para convertirse en aliadas clave, y construir un modelo más flexible, inclusivo y eficiente, capaz de responder a las nuevas necesidades de familias, emprendedores y pequeñas empresas.
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