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Más allá del primer año: la lactancia materna sigue fortaleciendo el desarrollo infantil y la salud de la madre

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y mantenerla, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, siempre que la madre y el niño lo deseen.

Unifranz Online: Más allá del primer año: la lactancia materna sigue fortaleciendo el desarrollo infantil y la salud de la madre
Bolivia

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La lactancia materna no pierde valor después del primer año de vida. Por el contrario, la evidencia científica demuestra que continúa aportando nutrientes, defensas y beneficios emocionales tanto para el niño como para la madre. En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se conmemora del 1 al 7 de agosto, especialistas recuerdan que prolongar este proceso es una decisión respaldada por la ciencia y no por mitos.

Uno de los prejuicios más extendidos es que la leche materna "se vuelve agua" después del primer año. Sin embargo, Yesenia Méndez Añez, médico, puericultora y docente de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), desmiente esta creencia.

“Lo primero que aclaramos en consulta es que la leche materna no se convierte en agua después del primer año, como muchas personas creen. La evidencia científica demuestra que, incluso después de los 12 o 24 meses, la leche humana se adapta a las necesidades del niño y continúa siendo una fuente concentrada de nutrientes y, sobre todo, de protección inmunológica”, destaca la académica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y mantenerla, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, siempre que la madre y el niño lo deseen. Esta práctica no solo protege la salud infantil, sino que también contribuye al bienestar físico y emocional de las mujeres.

Lactancia prolongada derriba mitos y protege la salud

Además, la evidencia científica respalda la lactancia materna prolongada como una práctica beneficiosa para la salud infantil y materna. En ese contexto, la especialista recuerda que los organismos internacionales recomiendan mantenerla durante los primeros años de vida.

“Desde la puericultura, la medicina preventiva y la OMS, nos recomiendan una lactancia materna hasta alrededor de los dos años. Es más, estudios antropológicos indican que ocurre un destete voluntario cuando el lactante cuatriplica su peso de nacimiento lo que ocurre igual alrededor de los dos años”, explica Méndez.

La especialista explica que la leche materna continúa proporcionando defensas naturales en una etapa de mayor exposición a agentes infecciosos.

“Funciona como una vacuna natural continuada, porque sigue aportando inmunoglobulinas y anticuerpos que protegen al niño en una etapa donde explora más su entorno y está expuesto a más infecciones”, sostiene la especialista.

Asimismo, sostiene que este proceso favorece el desarrollo emocional y contribuye a la construcción de un apego seguro, con efectos positivos en la autonomía futura del niño. Por otro lado, destaca que la madre también obtiene beneficios para su salud a largo plazo.

“Aporta a un desarrollo emocional y madurativo, porque ayuda al niño a gestionar el estrés, le da seguridad y favorece un apego seguro, lo que paradójicamente construye niños más independientes a futuro, y brinda salud materna a largo plazo porque para la madre, cada mes de lactancia acumulada, por las hormonas involucradas, reduce de forma significativa el riesgo de padecer cáncer de mama, cáncer de ovario y enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2”, enfatiza Méndez.

Los beneficios demostrados de la lactancia prolongada la convierten en una práctica respaldada por la evidencia científica, tanto por su impacto en la salud infantil como en la materna. En ese sentido, prolongarla más allá del primer año debe entenderse como una decisión informada y basada en criterios médicos. “Acompañar la lactancia hasta cuando la madre y el bebé lo decidan no es solo un acto de amor, ni menos de rebeldía, es una decisión de salud respaldada por la ciencia”, explica.

Información confiable impulsa decisiones saludables

Aunque Bolivia registra avances importantes, con un 74,1 % de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, aún persisten barreras como la desinformación, la falta de espacios adecuados en los centros laborales y algunos mitos culturales.

Frente a ello, la especialista recalca la importancia de que las familias reciban orientación basada en evidencia. "La mayoría de enfermedades permiten continuar con la lactancia y las dificultades emocionales no alteran la calidad de la leche materna", aclara.

Promover una lactancia más prolongada no significa imponer una decisión, sino garantizar que cada madre pueda elegir con información clara, apoyo profesional y entornos favorables. Invertir en la lactancia es invertir en salud, desarrollo infantil y bienestar familiar. Más aún, cuando la sociedad acompaña este proceso, los beneficios trascienden al hogar y se reflejan también en una mejor calidad de vida y en menores costos para los sistemas de salud.

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