A diferencia de los sistemas tradicionales, que funcionan siguiendo reglas preestablecidas, la IA aprende de experiencias previas.
25/06/2026 11:33
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Hoy, gracias a la inteligencia artificial (IA), es posible analizar la información médica para identificar señales de riesgo antes de que aparezcan los síntomas de diferentes enfermedades. Esta capacidad está cambiando la forma de prevenir, diagnosticar y tratar distintos problemas de salud.
Miguel Ángel Silva, médico y director de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), sostiene “La tecnología, la inteligencia artificial, son herramientas importantísimas hoy en día y no podemos obviar porque el mundo está inmerso en esa realidad y la medicina mucho más”.
En el campo de la salud cumple un rol estratégico. Sistemas inteligentes permiten interpretar imágenes médicas, analizar grandes volúmenes de datos clínicos y predecir riesgos con una precisión cada vez mayor.
“Para la medicina es una herramienta importantísima para ayudar a generar diagnósticos mucho más precisos, alcanzar y llegar a la gente a lugares recónditos donde la salud, o físicamente, no llega”, explica Silva.
Lejos de reemplazar a los médicos, esta herramienta se convierte en aliada porque permite a los profesionales en salud tomar decisiones más informadas y actuar de manera temprana, mejorando las posibilidades de éxito en los tratamientos y la calidad de vida de los pacientes.
Inteligencia artificial para la salud
Los modelos de inteligencia artificial aplicados a la predicción de enfermedades son sistemas diseñados para aprender a partir de grandes volúmenes de información clínica. Analizan historiales médicos, estudios genéticos, resultados de laboratorio, imágenes diagnósticas, hábitos de vida e incluso factores ambientales para encontrar patrones que podrían pasar desapercibidos para el ojo humano.
Carlos Méndez, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que: “Los modelos de inteligencia artificial aplicados a la medicina son algoritmos capaces de analizar grandes volúmenes de datos clínicos, como historiales médicos, estudios genéticos, imágenes, hábitos de vida y factores ambientales. Para identificar patrones ocultos de los humanos, no siempre podemos ver”.
A diferencia de los sistemas tradicionales, que funcionan siguiendo reglas preestablecidas, la IA aprende de experiencias previas. Cuantos más datos analiza, mayor capacidad tiene para reconocer señales asociadas a determinadas enfermedades y calcular probabilidades de riesgo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), apoya la adopción de la IA para la salud, pero recomienda que esta sea basada en evidencia científica. “Nuestro objetivo primordial es garantizar que los avances en IA contribuyan a la salud mundial de forma segura, ética y equitativa, con una gobernanza y regulación adecuadas”, sostiene la OMS.
Modelos de IA permiten detectar riesgos antes de los síntomas
Uno de los mayores aportes de esta tecnología es la detección temprana. En muchos casos, las enfermedades comienzan a desarrollarse años antes de manifestarse clínicamente. La IA ayuda a encontrar esas señales tempranas.
Méndez destaca que: “A partir de esos patrones pueden predecir el riesgo de que una persona desarrolle una enfermedad en el futuro. Por ejemplo, ya existen sistemas que con ayuda de la inteligencia artificial predicen la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Analizando electrocardiogramas, o que detecten signos tempranos de Alzheimer en resonancias cerebrales”.
Algunos sistemas analizan fotografías de la retina para detectar riesgos cardiovasculares, mientras que otros estudian mamografías para identificar probabilidades de desarrollar cáncer de mama años antes de que aparezca un tumor visible.
También se han desarrollado herramientas capaces de identificar daños tempranos en pacientes con diabetes, detectar síndromes genéticos mediante imágenes faciales y analizar historiales clínicos completos para anticipar enfermedades crónicas.
Como explica Méndez, “como lo señala un reporte reciente, indica que hay modelos inspirados en tecnología tipo ChatGPT capaces de pronosticar dar más de 1000 enfermedades con años de anticipación”.
Aunque los avances son prometedores, los especialistas coinciden en que estas herramientas deben utilizarse con supervisión médica y bajo estrictos criterios éticos. La protección de los datos de salud, la transparencia de los algoritmos y la equidad en el acceso a estas tecnologías son desafíos que acompañan esta revolución digital.
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