Los cálculos renales se forman por la acumulación de minerales y sales en la orina.
26/05/2026 13:58
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El cólico renal es una de las urgencias urológicas más dolorosas y frecuentes. Se produce, en la mayoría de los casos, cuando un cálculo o “piedra” obstruye las vías urinarias e impide el paso normal de la orina. Aunque puede afectar a cualquier persona, ciertos hábitos de vida y antecedentes médicos incrementan significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La médica y docente de la carrera de Medicina de Unifranz, Sinaí Claros, explica que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar complicaciones. “La manera más eficaz para prevenir los cálculos renales es una hidratación adecuada”, afirma.
Los cálculos renales se forman por la acumulación de minerales y sales en la orina. Cuando la persona consume poca agua, la orina se vuelve más concentrada y facilita la cristalización de sustancias como calcio, oxalato y ácido úrico. Este problema suele agravarse en temporadas de calor, en personas sedentarias o en quienes mantienen dietas desequilibradas.
Hidratación ayuda a prevenir cálculos renales y complicaciones
Especialistas recomiendan consumir entre dos y tres litros de agua al día para mantener una orina clara y abundante. Una hidratación adecuada no solo reduce la formación de cálculos, sino que también favorece la eliminación de pequeños cristales antes de que crezcan y causen dolor intenso.
El cólico renal suele manifestarse con un dolor agudo en la espalda o costado, que puede extenderse hacia el abdomen y la ingle. También puede acompañarse de náuseas, vómitos, sangre en la orina y dificultad para orinar.
Sin embargo, la hidratación no es la única medida preventiva. La alimentación cumple un papel clave en la salud renal. Claros advierte que “es muy recomendable moderar la ingesta de sal, así como el consumo excesivo de carnes rojas y procesadas, ricos en purinas”.
El exceso de sodio incrementa la cantidad de calcio eliminado por la orina, mientras que las proteínas animales elevan los niveles de ácido úrico, favoreciendo la formación de piedras. Asimismo, alimentos ricos en oxalatos —como espinaca, chocolate, remolacha y frutos secos— pueden aumentar el riesgo en personas predispuestas.
Alimentación saludable reduce el riesgo de cólicos renales
Otro factor importante es el consumo excesivo de bebidas azucaradas. Según la especialista, “las bebidas con alto contenido de azúcar, especialmente las que contienen jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, pueden aumentar el riesgo de cálculos renales”.
Los refrescos y bebidas industrializadas alteran el metabolismo de minerales y favorecen procesos inflamatorios relacionados con la formación de litiasis. Por ello, los especialistas recomiendan priorizar el consumo de agua y cítricos naturales, ya que el citrato ayuda a inhibir la formación de cálculos.
La obesidad y el síndrome metabólico también están estrechamente vinculados al cólico renal. Las personas con sobrepeso presentan alteraciones metabólicas que favorecen la acumulación de ácido úrico y calcio en la orina. A esto se suma el sedentarismo, considerado otro factor de riesgo importante.
“El ejercicio regular contribuye a un peso corporal saludable y mejora la circulación”, destaca Claros. En contraste, advierte que “el sedentarismo, por el contrario, puede aumentar el riesgo de obesidad y, con ello, la propensión a la formación de cálculos”.
Ejercicio mejora la salud renal y disminuye factores de riesgo
La actividad física regular ayuda a mantener un metabolismo equilibrado y mejora la función renal. Caminar, nadar, correr o realizar ejercicios moderados al menos 30 minutos al día puede disminuir considerablemente la posibilidad de desarrollar cálculos urinarios.
Además de los hábitos diarios, existen factores genéticos que influyen en la aparición del cólico renal. Las personas con antecedentes familiares tienen mayor predisposición a desarrollar litiasis urinaria, especialmente si combinan esta carga hereditaria con mala alimentación y baja hidratación.
Las infecciones urinarias recurrentes también representan un riesgo, ya que algunas bacterias favorecen la formación de cálculos de estruvita, un tipo de piedra que puede crecer rápidamente y generar complicaciones severas.
Por ello, los especialistas recomiendan controles médicos periódicos, especialmente en personas que ya tuvieron episodios previos. “Si tiene antecedentes familiares de cálculos renales, ha sufrido uno en el pasado o simplemente desea orientación personalizada sobre cómo proteger la salud de sus riñones, no dude en consultarnos”, concluye Claros.
La prevención del cólico renal depende, en gran medida, de hábitos simples pero constantes: beber suficiente agua, mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio y acudir a controles médicos. Pequeños cambios en el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia para evitar una enfermedad dolorosa y recurrente.
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