En el barrio 26 de Junio, una familia numerosa enfrenta cada día la falta de recursos. Mientras las niñas aprovechan sus vacaciones para vender empanadas, asaditos y masitas, sus padres buscan cómo alimentar a siete hijos y dos nietos que viven bajo el mismo techo.
09/07/2026 14:41
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En una vivienda de madera y techo de calamina, en el barrio 26 de Junio, una familia cruceña enfrenta una batalla diaria: conseguir alimentos, cubrir los pasajes y encontrar un espacio digno para descansar.
Allí viven Don Joaquín, su esposa, siete de sus hijos y dos nietos. Son nueve personas que comparten una casa pequeña, donde los roperos están deteriorados y varios integrantes de la familia duermen en un solo cuarto, sobre colchones de paja.
“A veces hay días que solamente se come una vez al día, nada más”, relató Don Joaquín.
Vacaciones que se convierten en una forma de ayudar
Mientras otros niños disfrutan del descanso escolar, las niñas de esta familia aprovechan sus vacaciones para vender empanadas, asaditos y otras masitas.
El dinero que logran reunir ayuda a cubrir gastos básicos, como los pasajes y parte de sus estudios. La hija mayor también se esfuerza por apoyar a sus hermanos mientras continúa su formación en Ingeniería Industrial.
“Aprovecho para ayudarle a mis hermanos. De ahí también sale para mis estudios”, contó.
En esta familia todos trabajan. Padres, hijos e hijas buscan alguna manera de generar ingresos, pero el esfuerzo no siempre alcanza.
“Todos trabajamos, desde mis hijos hasta mi señora y yo también. Aun así, a veces no alcanza ni para la comida”, explicó Don Joaquín.
Una familia grande, un hogar pequeño
Don Joaquín tiene 17 hijos. Actualmente, siete viven con él, junto a dos nietos.
Durante años trabajó en una empresa y, según recuerda, el dinero alcanzaba para sostener a su familia. Sin embargo, ahora que está retirado, conseguir empleo se volvió una tarea difícil.
“A mi edad ya dicen que uno está viejo y no quieren dar trabajo. Es muy difícil, casi no lo aceptan a uno”, lamentó.
La familia se ha acomodado como puede. El padre y la madre duermen en un espacio reducido, mientras hijos y nietos comparten un cuarto con colchones de paja.
“Es casi como echarse en el piso, es durito”, describieron.
A pesar de todo, rescatan animales abandonados
La falta de recursos no les ha quitado la sensibilidad. En su hogar también viven varios gatitos que fueron rescatados de la calle.
Las hijas explicaron que suelen recoger animales abandonados porque no pueden dejarlos sin ayuda.
“Mayormente todos los gatitos son rescatados, porque las personas suelen botarlos y nosotros los recogemos”, contaron.
Piden ayuda para dormir mejor y alimentarse
La familia solicita apoyo de la población con colchones, alimentos no perecederos y productos básicos como harina, arroz y azúcar.
Don Joaquín pidió especialmente entre cuatro y cinco colchones para que sus hijos y nietos puedan descansar en mejores condiciones.
“Todo lo que sea ayuda, bienvenido. Se lo agradecería a la gente de Santa Cruz”, expresó.
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