El centro de abasto pasó de recibir 200 camiones de verdura a registrar un ingreso cero este viernes. Comerciantes alertan que los productos se agotarán en dos días y la población ya paga el doble por alimentos dañados.
29/05/2026 15:11
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El panorama en el mercado de la avenida Petrolera (zona ex-Vidriolux) es alarmante. Conocido por ser un punto neurálgico de abastecimiento comercial, donde habitualmente impera el bullicio de cientos de comerciantes y toneladas de productos al por mayor, hoy el escenario es de desolación: cajas vacías, pasillos desiertos y una profunda incertidumbre. Los bloqueos de carreteras cortaron el flujo de alimentos hacia la Llajta, dejando al mercado al borde del colapso.
De 200 camiones a cero
La parálisis es total. Bajo condiciones normales, los días de feria (como los martes y viernes) este centro de abasto recibe un promedio de 200 camiones cargados de verduras y hortalizas frescas. Sin embargo, este viernes la cifra cayó drásticamente a cero. No llegó ni un solo camión.
Los pocos productos que ingresaron en días precedentes lo hicieron haciendo peripecias por rutas alternas, lo que retrasó los viajes y provocó que gran parte de la mercancía llegara dañada, en estado de descomposición y de descarte.
Un drástico cambio de realidad y precios por las nubes
Ante la falta de stock, la dinámica del mercado ha cambiado por completo. Los comerciantes, que históricamente venden solo por volúmenes mayoristas, se han visto obligados a vender por "montones" o "raleo" (pequeñas cantidades) para estirar lo poco que les queda.
Esta escasez ha disparado los precios de la canasta familiar a niveles insostenibles. Por ejemplo, la cuartilla de tomate se cotiza actualmente entre Bs. 30 y Bs. 35, con el riesgo inminente de agotarse por completo este fin de semana. Asimismo, la cuartilla de zanahoria subió hasta alcanzar los Bs. 15 y Bs. 20, duplicando su valor habitual. Otra de las hortalizas más afectadas es la vainita, cuya cuartilla oscila entre los Bs. 25 y Bs. 30; las vendedoras explican que antes el raleo de este producto costaba apenas Bs. 2 o 3, mientras que hoy supera los Bs. 5 y Bs. 10 por porciones mínimas.
"Mañana o pasado ya no comemos más tomate"
La desesperación se apoderó de las vendedoras, quienes temen quedarse sin sustento en cuestión de horas. El lunes o martes de la próxima semana el mercado podría quedar completamente desierto.
"No hay verdura, no está llegando; todo se ha quedado en el bloqueo. Así que todo lo que llega, a veces dañado por el tiempo, así lo estamos vendiendo. ¿Qué vamos a hacer? Es lo que queda. Nadie dice nada. No sé qué será de nosotros lunes o martes, ya no va a haber verdura. ¿De qué vamos a vivir? ¿Qué vamos a vender? Estamos muy preocupados", lamentó con angustia una de las comerciantes del sector.
Un perjuicio en cadena
El impacto de las medidas de presión genera un efecto dominó que golpea a tres sectores vulnerables de la economía local:
El productor: Ve cómo su esfuerzo se pudre en las carreteras sin poder llegar a los centros de consumo.
El comerciante: Se queda sin mercadería para vender y sin el sustento diario para sus familias.
El consumidor final: Se ve obligado a pagar precios exorbitantes por alimentos que, debido a la travesía de los viajes, ni siquiera están en buen estado.
A menos que se levanten los bloqueos y se habiliten las rutas de manera inmediata, el mercado de la zona ex-Vidriolux —y las mesas de miles de familias cochabambinas— se quedarán sin verduras en los próximos dos días.
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