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"Hay que trabajar y punto": La inspiradora resistencia de Don Antonio, el zapatero que sacó adelante a 10 hijos

Con 73 años de edad y 60 dedicados al oficio de la zapatería en el Mercado Los Pozos, el artesano enfrenta la duplicación y triplicación en los costos de sus insumos básicos, pero se resiste a rendirse.

"Hay que trabajar y punto": La inspiradora resistencia de Don Antonio, el zapatero que sacó adelante a 10 hijos
Santa Cruz, Bolivia

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A las siete y media de la mañana, cuando el movimiento apenas comienza a tomar fuerza en el tradicional Mercado Los Pozos, Don Antonio ya tiene su puesto abierto, rodeado de hormas, herramientas y el inconfundible olor al cuero y al pegamento. A sus 73 años, este veterano zapatero encarna la historia viva del esfuerzo popular cruceño: lleva seis décadas entregado al oficio que le permitió levantar un hogar y dar un futuro a sus 10 hijos.

Sin embargo, el panorama para el veterano artesano se ha vuelto sombrío en los últimos meses debido al severo bajón económico y a la escalada inflacionaria que impacta de lleno en su rubro.

"Toda una vida, o sea, unos 60 años. Yo tengo 73 años y desde los 13, 14 o 15 trabajo en el gremio. Como soy padre de 10 hijos, pude salir adelante con todos ellos. En este rubro, aquí en Santa Cruz, vivo hace 50 años y siempre he trabajado en lo mismo", relata Don Antonio, recordando las épocas en las que el taller generaba ingresos holgados para el sustento familiar.

El golpe del alza de insumos

El principal obstáculo que hoy enfrenta Don Antonio es el vertiginoso incremento en los precios de las materias primas e insumos esenciales para la reparación de calzados. Lo que antes representaba un costo manejable, hoy consume casi la totalidad de sus márgenes de ganancia.

Un ejemplo claro de esta realidad es el costo de los adhesivos y solventes. "Han habido buenos tiempos, como malos tiempos como ahora. Ahorita no la estamos pasando bien por la situación económica. Por decir, si antes un galón de clefa lo comprábamos en 500 bolivianos, ahora lo compramos en 1.000, 1.100 o hasta 1.200, o por litros, dependiendo. Todo se ha duplicado y en algunos casos hasta se ha triplicado. Y eso es terrible para nuestra economía, especialmente para nuestro rubro", lamenta.

Resiliencia a prueba de crisis

Pese al duro escenario y a la reducción notable de sus ganancias diarias, Don Antonio no contempla la posibilidad de guardar las herramientas. Con la dignidad intacta y la experiencia acumulada en más de medio siglo de trabajo manual, mantiene la frente en alto y reafirma su compromiso con el trabajo diario.

"Tenemos que vivirla al diario como podemos vivirla. Pero tampoco nos vamos a morir de hambre. Hay que trabajar y punto", concluye con firmeza el zapatero.

En los pasillos de Los Pozos, la figura de Don Antonio sigue siendo un símbolo de tenacidad, testimonio vivo de miles de trabajadores independientes que, frente a la adversidad económica, apuestan cada mañana por la cultura del trabajo para salir adelante.


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