Un grupo de manifestantes ingresó por la fuerza a las instalaciones judiciales ubicadas en la calle Potosí. Destrozaron mobiliario, robaron equipos y esparcieron documentación oficial en la vía pública en medio de una jornada de violencia.
18/05/2026 17:41
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El centro paceño se convirtió este lunes en el escenario de graves disturbios. Un grupo de marchistas atacó y saqueó de forma violenta las oficinas de los juzgados del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de La Paz, ubicadas en la calle Potosí, justo al frente de la Fiscalía Departamental, dejando a su paso destrozos materiales, pérdida de expedientes y un clima de alta tensión.
A través de un video oficial, el Ministerio de Gobierno denunció públicamente el saqueo de estas instalaciones judiciales, calificando el hecho como un atentado directo contra la institucionalidad democrática del país y advirtiendo que estos actos vandálicos dañan el acceso a la justicia de todos los ciudadanos.
Piedras, destrozos y robo de documentación
De acuerdo con los reportes e imágenes captadas en el lugar, los manifestantes forzaron las rejas metálicas de seguridad e irrumpieron violentamente en los juzgados. Una vez adentro, procedieron a destruir el mobiliario, lanzar sillas al piso y sacar equipos informáticos.
Cientos de hojas, expedientes y documentos legales terminaron regados en el piso de las oficinas y en la vía pública. Testigos en la zona captaron el momento en que personas con gorros salían de los ambientes cargando objetos, mientras que otro contingente de la marcha apedreaba el segundo ingreso de los juzgados, ubicado sobre la calle Jenaro Sanjinés.
Horas después, algunos muebles y equipos de computación que habían sido sustraídos lograron ser recuperados por personal policial, quedando amontonados temporalmente en la acera.
Centro paceño bajo fuego y resguardo militar
El ataque a las oficinas judiciales ocurrió a escasas tres cuadras de la Plaza Murillo, epicentro político que se encuentra blindado bajo un estricto resguardo de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas, quienes instalaron al menos tres anillos de seguridad para proteger el Palacio de Gobierno y la Asamblea Legislativa Plurinacional.
La sede de Gobierno vive una de sus jornadas más complejas debido a la confluencia de varias marchas de protesta que colapsaron el centro de la ciudad. Grupos radicales intentaron romper los cercos policiales utilizando detonaciones de cachorros de dinamita y objetos contundentes, lo que obligó a los uniformados a responder con agentes químicos para dispersar las movilizaciones.
Uno de los puntos críticos de los enfrentamientos se trasladó cerca de la Plaza Murillo, donde los manifestantes instalaron barricadas improvisadas y encendieron fogatas, manteniendo paralizado el tráfico vehicular y reactivando la zozobra entre los estibadores, comerciantes y transeúntes de la zona.
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