Productores locales claman por asistencia en insumos y combustible ante la drástica reducción de pasto.
30/10/2026 22:19
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La sequía golpea con fuerza a seis departamentos de Bolivia, dejando un saldo de más de 78 mil familias afectadas, alrededor de 75 mil cabezas de ganado perdidas y 917 mil en riesgo en regiones como Oruro y Santa Cruz.
Sobre la gravedad de la situación en el sector agropecuario, el agrometeorólogo Luis Alpire advirtió que "seguramente en diciembre, enero o febrero vamos a tener la falta de forraje para el ganado" y recomendó que se tiene que cosechar el agua que se precipite del cielo para disponerla cuando no la haya en su momento crítico.
Detrás de las cifras se encuentran los productores agropecuarios, quienes intentan sostener sus cultivos y alimentar a sus animales pese a la drástica reducción de pasto. Ante este panorama, una productora de la zona relató que falta bastante alimentación para el ganado.
La crisis económica en las zonas rurales escala de forma acelerada debido al desabastecimiento de insumos básicos para el sustento diario.
Expuesto a perder su patrimonio por la contingencia, otro productor local demandó públicamente que lo que necesitan es alimento, combustible y cisternas, al lamentar con desesperación que "mis vacas se me mueren, no tienen alimento".
El Gobierno boliviano coordina la asistencia técnica e insumos con municipios y gobernaciones mediante la distribución del recurso hídrico en cisternas, tanques y politubos.
Con el fin de agilizar la entrega en los municipios perjudicados, el viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero, afirmó que "estamos trabajando en hacer una declaratoria de emergencia nacional para poder atender a la población de una forma mucho más ágil, concreta y que sea mucho más efectiva".
El sector productivo enfrenta un escenario de incertidumbre prolongada al aguardar la asistencia estatal antes de la llegada del próximo periodo húmedo.
Mientras persiste la preocupación por el déficit hídrico, las autoridades preparan planes de contingencia para la temporada de lluvias que podría desencadenar inundaciones y desbordes.
