Los ministros Ernesto Justiniano y Mauricio Zamora, acompañados por el viceministro de Defensa Civil, arribaron al departamento para evaluar las zonas afectadas, organizar el apoyo logístico y fortalecer el despliegue de brigadistas.
19/07/2026 10:13
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Ante el avance de los incendios forestales y la presencia de focos de calor en diferentes regiones del país, el Gobierno nacional concentró parte de sus esfuerzos operativos en Tarija, donde las llamas mantienen en alerta a comunidades, brigadistas y autoridades locales.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda; el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora Liebers; y el viceministro de Defensa Civil, Roberto Dagner Rivero Zimmermann, llegaron al departamento para evaluar la magnitud de la emergencia y coordinar las acciones de respuesta. Los tres ocupan actualmente esos cargos dentro del Ejecutivo nacional.
Coordinación para reforzar el combate contra el fuego
La presencia de las autoridades tiene como objetivo articular el trabajo entre el Gobierno central, las instituciones departamentales y municipales, las Fuerzas Armadas, los bomberos y las brigadas voluntarias.
Durante la evaluación se analizará la situación de los incendios activos, las necesidades de los equipos desplegados y los recursos logísticos requeridos para impedir que las llamas continúen avanzando.
Entre las prioridades se encuentran el traslado de personal, el abastecimiento de agua, combustible y alimentos, la disponibilidad de maquinaria pesada y la protección de las comunidades cercanas a las zonas afectadas.
El despliegue se produce mientras un incendio de magnitud afecta el municipio de San Lorenzo y amenaza a la comunidad de Quirusillas. Los fuertes vientos dificultaron las tareas de control y favorecieron la propagación hacia sectores cercanos.
Brigadistas enfrentan una emergencia compleja
Más de un centenar de brigadistas, bomberos, voluntarios y comunarios participan en las labores de mitigación en la zona de Quirusillas. Los equipos trabajan en la apertura de líneas de defensa, el enfriamiento de los sectores afectados y la vigilancia de posibles reactivaciones.
Sin embargo, las condiciones climáticas representan uno de los principales desafíos. Las ráfagas de viento pueden cambiar rápidamente la dirección del fuego, transportar brasas y generar nuevos focos en sectores aparentemente seguros.
Por ese motivo, las autoridades buscan fortalecer la capacidad de respuesta y garantizar que el personal cuente con el equipamiento necesario para operar en condiciones de alto riesgo.
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