Los comerciantes coinciden en que el modelo económico vigente ha colapsado. Exigen al Gobierno un cambio estructural que permita la liberación de exportaciones, acceso real a divisas, y medidas concretas para estabilizar el tipo de cambio.
31/05/2025 9:06
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La crisis económica ha tocado fondo para uno de los sectores más dinámicos y vulnerables del país: los gremialistas. Comerciantes por cuenta propia que, durante años, han sostenido la economía informal, ahora enfrentan el peor escenario en décadas: el cierre masivo de tiendas, la falta de mercadería y el colapso del poder adquisitivo de la población.
Precios que se duplican, ventas que desaparecen
“Reponer productos cuesta el doble porque el precio del dólar se ha duplicado desde el año pasado”, alertó Mercedes Quisbert, secretaria de la Federación de Gremiales por Cuenta Propia. Su declaración refleja una realidad que golpea a miles de familias: el precio de la mercadería importada sube todos los días, mientras las ventas caen en picada.
La situación se agrava con la disparidad entre el dólar oficial y el dólar paralelo, que ha llegado a cotizarse entre 15 y 17 bolivianos. Esto encarece los productos, genera incertidumbre y convierte al comercio en una ruleta económica donde es más probable perder que ganar.
Comerciantes que migran o abandonan
La reinvención forzada ya no es suficiente. Quienes vendían electrodomésticos ahora prueban con comida o ropa usada. Quienes tenían tiendas fijas se han desplazado al comercio ambulante o digital. Pero, aun así, no alcanza.
La línea blanca se vuelve de lujo
Un monitoreo reciente sobre productos de línea blanca muestra incrementos alarmantes. Una heladera que en diciembre de 2024 costaba 3.200 bolivianos, hoy supera los 5.500. Un televisor de 32 pulgadas pasó de 1.000 a 1.900 bolivianos. Las lavadoras y microondas, esenciales en muchos hogares, también duplicaron su valor. “El dólar se ha disparado y reponer mercadería ya es un lujo que no todos podemos darnos”, dijo Quisbert.
Comer y comerciar: cada vez más difícil
Hasta lo más básico se ha encarecido. El plato de almuerzo que costaba 9 bolivianos ahora se ofrece desde 12 hasta 18. “Sube la carne, sube el arroz, sube todo. La gente compra menos y nosotros vendemos menos. Ya no hay circulante”, lamenta la dirigente gremial.
Los comerciantes coinciden en que el modelo económico vigente ha colapsado. Exigen al gobierno un cambio estructural que permita la liberación de exportaciones, acceso real a divisas, y medidas concretas para estabilizar el tipo de cambio.
¿Qué viene ahora?
Mientras el transporte anuncia medidas de presión por la escasez de combustible, los gremialistas ya salieron a las calles en abril, y no descartan nuevas movilizaciones si el gobierno continúa haciendo oídos sordos. “No podemos seguir esperando al cambio de gobierno. Cada día que pasa, más negocios mueren y más familias entran en desesperación”, concluyó Álvarez.
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