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¡Oraciones que llegan al cielo! Rezadores visitan hogares para honrar a las almitas

Las voces de niños, jóvenes y adultos resuenan en los hogares bolivianos durante Todos Santos.

Rezadores visitan hogares para honrar a las almitas en Todos Santos. Foto APG.
Bolivia

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¡Las almitas ya están en casa y los rezadores salen a su encuentro! Durante la celebración de Todos Santos, grupos de niños, jóvenes y adultos recorren las calles y visitan viviendas donde las familias instalaron sus tradicionales mast’akus, altares llenos de ofrendas para recibir simbólicamente a sus seres queridos fallecidos.

Esta práctica, profundamente vinculada a la cosmovisión andina y a la fe católica, representa una expresión de cariño, solidaridad y respeto por quienes ya partieron.

Según la creencia, las almas regresan al mediodía del 1 de noviembre y permanecen durante 24 horas junto a sus familiares, antes de ser despedidas el 2 de noviembre.

Los rezadores recorren los barrios en grupos y se acercan a las viviendas que reciben visitantes para rendir homenaje a los difuntos.

Frente a los mast’akus, elevan oraciones, cantos religiosos y alabanzas tradicionales, pidiendo por el descanso de las almas y recordando a quienes dejaron una huella en sus familias.

Entre las expresiones más conocidas se encuentran el Padre Nuestro, el Ave María y diversos alabados que se transmiten de generación en generación.

En algunas comunidades, los cánticos comienzan con un tono solemne y adquieren posteriormente un carácter más alegre, reflejando la despedida espiritual de las almas.

Una de las imágenes más representativas de Todos Santos es la participación de los niños, quienes recorren las calles para rezar frente a las mesas.

Según determinadas creencias tradicionales, las oraciones infantiles tienen un valor espiritual especial por la pureza que se atribuye a los más pequeños.

Después de cada oración, las familias anfitrionas agradecen a los rezadores compartiendo panes, dulces, frutas, bebidas y otras preparaciones tradicionales.

Este intercambio expresa el principio andino de reciprocidad, conocido como ayni, mediante el cual las personas ofrecen sus rezos y reciben alimentos como agradecimiento.

La tradición señala que, al mediodía del 2 de noviembre, las almas culminan su visita y emprenden simbólicamente el regreso al más allá.

En ese momento, las familias realizan nuevas oraciones, levantan las mesas y comparten las ofrendas entre quienes participaron de los rezos.


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