Una de las cámaras de seguridad domiciliaria logró captar el preciso instante en el que la onda expansiva impacta contra una casa, generando pánico entre los residentes que salieron rápidamente a la calle sin comprender lo que ocurría.
28/10/2026 22:12
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La incertidumbre y el temor se apoderaron de los pobladores de la zona de Esquilan Grande, en Colcapirhua, tras registrarse una serie de detonaciones e intensas ondas expansivas provenientes del cuartel militar de Cotapachi.
De acuerdo con el recuento de los hechos, cerca de 20 viviendas sufrieron daños materiales significativos, que van desde vidrios rotos hasta rajaduras en las paredes. Una de las cámaras de seguridad domiciliaria logró captar el preciso instante en el que la onda expansiva impacta contra una casa, generando pánico entre los residentes que salieron rápidamente a la calle sin comprender lo que ocurría. Ante esta situación, los vecinos exigen a las autoridades militares el resarcimiento económico de los daños.
La voz de los afectados y la postura de Bomberos
Los pobladores denuncian que las explosiones los sorprendieron durante la tarde de este martes, provocando zozobra en toda la comunidad. Pese a la magnitud de los destrozos reportados, desde la Dirección Departamental de Bomberos del Comando Regional de Quillacollo informaron que hasta el momento no se ha formalizado una denuncia escrita en sus oficinas.
Sin embargo, personal de la institución policial confirmó que, de acuerdo con sus indagaciones preliminares, al interior del cuartel de Cotapachi se estarían realizando maniobras y prácticas militares propias de la unidad. Asimismo, Bomberos reconoció que, dadas las características de una explosión, “las ondas expansivas pueden llegar a afectar sobre todo a las personas que se encuentran muy cerca y obviamente causar daño a ventanas y vidrios”. La unidad policial anunció que tomará contacto directo con las autoridades castrenses para esclarecer los hechos y evitar que la ciudadanía continúe alarmada.
La respuesta de las Fuerzas Armadas: Datos técnicos y garantías de seguridad
Por su parte, el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas y la Séptima División del Ejército emitieron un comunicado oficial en el que descartan rotundamente que sus prácticas hayan sido las causantes de los daños en las viviendas de Esquilan.
Las autoridades militares argumentaron que:
Curso periódico: En los predios se lleva a cabo un curso de demolición que se ejecuta cada dos meses bajo las mismas características operativas (apertura de cráteres).
Material utilizado: Se emplean explosivos de tipo hidrogel de 200 gramos, cuyo radio de acción de expansión es de 300 metros.
Distancia prudente: Según los datos técnicos proporcionados por el Ejército, las viviendas afectadas se encontrarían a una distancia aproximada de 600 metros del punto de detonación, lo que, según sus cálculos, haría imposible que la onda expansiva alcance con fuerza destructiva los domicilios.
Seguridad interna: Las FF. AA. recalcaron que los operadores del curso —ubicados a tan solo 100 metros de las cargas— no registraron ningún tipo de lesión, y que las edificaciones o instalaciones militares cercanas tampoco sufrieron afectaciones.
Mientras los vecinos se mantienen firmes en su denuncia respaldados por videos y evidencias visuales de los destrozos, las Fuerzas Armadas defienden la seguridad de sus protocolos técnicos. La controversia continúa abierta en la zona a la espera de peritajes independientes y mesas de diálogo entre los pobladores y los mandos militares.
