Pete Hegseth afirmó categóricamente que el país no debe caer bajo una “dominación narco-terrorista” y garantizó la plena colaboración de la Coalición Contra el Cártel de las Américas (A3C) para sostener el orden constitucional.
04/06/2026 18:46
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El secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, manifestó públicamente este jueves el firme respaldo de la administración estadounidense al presidente Rodrigo Paz Pereira. La declaración surge en un momento crítico para el país, golpeado por intensas movilizaciones sociales y bloqueos de rutas.
A través de una publicación oficial emitida en su cuenta de la red social X (@SecWar), el alto funcionario norteamericano fijó una postura tajante frente a la crisis boliviana, rechazando de forma explícita cualquier intento de deponer de manera violenta o irregular al actual mandatario.
Hegseth subrayó que tanto el Departamento de Guerra de Estados Unidos como la Coalición Contra el Cártel de las Américas (A3C) cierran filas en torno a la institucionalidad legal boliviana.
“El Departamento de Guerra y la Coalición Contra el Cártel de las Américas (A3C) rechazan todos los intentos de derrocar al gobierno legítimo del presidente Rodrigo Paz en Bolivia”, enfatizó la autoridad militar.
Asimismo, el secretario de Guerra advirtió que la Casa Blanca y el Pentágono siguen con extrema minuciosidad el desarrollo de los acontecimientos en el territorio boliviano, sugiriendo que existen intereses criminales detrás de las protestas que buscan desestabilizar el Ejecutivo.
“Estados Unidos está observando. Bolivia no debe permitir que caiga presa del viejo statu quo de dominación narco-terrorista en la región”, escribió.
En su mensaje oficial, Hegseth extendió el compromiso de cooperación en materia de seguridad e inteligencia militar, señalando que la lucha contra el narcotráfico y las bandas organizadas transnacionales seguirá siendo la prioridad compartida con la actual gestión gubernamental paceña.
“Continuaremos apoyando a nuestros socios de la A3C, como Bolivia, para garantizar que los narco-terroristas sean disuadidos de lucrarse con la muerte y la destrucción en nuestro hemisferio”, agregó.
El drástico posicionamiento del Gobierno estadounidense tiene lugar en un contexto de máxima fricción interna en Bolivia, donde sectores sociales movilizados mantienen cercadas diversas regiones estratégicas y exigen de manera intransigente la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz, un escenario que Washington ha catalogado formalmente como una amenaza de corte delictivo para la estabilidad democrática continental.
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