Marco Andrés necesita cuatro ampollas diarias de Vancomicina para combatir una neumonía severa que ya afecta a su corazón y pulmón izquierdo.
01/07/2026 0:08
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La rutina de la familia Barbosa Gutiérrez dio un giro cuando un aparente malestar menor se transformó en una emergencia médica de alta gravedad. El pequeño Marco Andrés, de apenas ocho años, se encuentra internado en el sector de emergencias del Hospital de Niños tras contraer una agresiva bacteria que ingresó a su organismo a través de una pequeña lesión en su pie.
“El domingo él se levantó hinchadito de su cara, pero no le tomé la debida importancia; además de la hinchazón, tenía unos granitos que le salían en el pie, como le gusta el fútbol, pensé que era por eso”, relató con angustia su madre, Griselda Gutiérrez.
El colapso de la salud y el diagnóstico médico
Tras ser llevado de emergencia desde un centro médico local debido a la alteración de sus análisis clínicos, el menor fue ingresado bajo un cuadro clínico crítico que mantiene preocupados a sus seres queridos. La infección bacteriana se expandió con velocidad por el torrente sanguíneo del niño, comprometiendo severamente su pulmón izquierdo y su corazón tras desencadenar una neumonía. “Como él es asmático, él decía que estaba cansado porque en el cambio de clima se le aprieta el pecho, y cuando lo llevé al Hospital decidieron internarlo porque le entró una bacteria”, explicó la madre al describir los primeros síntomas de la complicación.
“En el Hospital ya lleva casi una semana y ahora dice el doctor que su recuperación está lenta, pero va a responder a los medicamentos, aunque él está recibiendo oxígeno”, confirmó Gutiérrez sobre el estado actual de su cuarto hijo.
A la situación de Marco Andrés se suma una dura realidad económica, ya que el Sistema Único de Salud (SUS) no cubre los fármacos de alta complejidad indispensables para su esquema terapéutico. “Hay medicamentos que no cubre el SUS y tengo que comprarlos, está necesitando la vancomicina, cuatro ampollas al día, pero tengo otros niños en casa y cada ampolla cuesta hasta Bs. 43”, lamentó la progenitora.
El llamado solidario de una madre
El entorno familiar del menor atraviesa condiciones de extrema vulnerabilidad, con un padre que trabaja como albañil de forma eventual y otros cinco hermanos que dependen del sustento diario en el hogar. Ante la falta de recursos, Griselda Gutiérrez pasa las jornadas en el nosocomio limitando su propia alimentación para priorizar los gastos médicos de su hijo.
“Yo voy al hospital solo habiendo desayunado y no como nada más, pero quisiera verlo de vuelta en el colegio y jugando”, concluyó la madre al apelar a la solidaridad de la población.
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