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Cepal: Bolivia captó el 0,3% de la inversión extranjera que llegó a la región en 2025

La evidencia internacional muestra que los episodios prolongados de conflictividad social suelen traducirse en una reducción de la inversión extranjera, postergación de proyectos y menores reinversiones empresariales.

Bolivia: De cada $us. 100 que llegó a la región, el país captó 30 centavos de dólar el 2025. Imagen de referencia.
Bolivia

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La Cepal señala que 2025 estuvo marcado por una elevada incertidumbre global, tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos acelerados y nuevas políticas comerciales impulsadas principalmente por Estados Unidos. En este contexto, la Inversión Extranjera Directa (IED) mundial alcanzó aproximadamente $us. 1,6 billones, registrando un crecimiento del 14% respecto a 2024. Sin embargo, este incremento se concentró principalmente en economías desarrolladas como Europa y Norteamérica, mientras que las economías emergentes mostraron un comportamiento heterogéneo. Los anuncios de nuevos proyectos de inversión disminuyeron 1,9% a nivel global y el número de proyectos cayó 15,7%, reflejando mayor cautela empresarial. Los sectores más dinámicos fueron centros de datos, inteligencia artificial, semiconductores y comunicaciones, desplazando a las energías renovables como principal destino de capital.

Desempeño de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe recibió $us. 194.233 millones en IED durante 2025, un incremento de 1,7% respecto a 2024. La participación regional representó aproximadamente el 12% de toda la IED mundial. Brasil y México concentraron el 62% de los flujos recibidos, consolidándose como los principales destinos de inversión. Posteriormente se ubicaron Chile (7%), Perú (6%), Colombia (6%), Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%). La reinversión de utilidades explicó el 51% de los ingresos de IED, mientras que los aportes de capital representaron el 34% y los préstamos intercompañía el 15%. El sector servicios fue el principal receptor de inversiones con 53% del total, seguido por manufacturas (31%) y recursos naturales (16%).

Situación Particular de Sudamérica

Sudamérica mostró un comportamiento mixto durante 2025. Brasil continuó liderando ampliamente la atracción de capitales con $us. 77.676 millones, seguido por Chile ($us. 14.152 millones), Perú ($us. 12.144 millones), Colombia ($us. 11.644 millones) y Guyana ($us. 6.799 millones). La región mantuvo un fuerte atractivo en minería, energía, infraestructura digital y recursos naturales estratégicos, especialmente litio y minerales críticos para la transición energética global. Sin embargo, Cepal advierte que la incertidumbre internacional, la desaceleración de China, las tensiones comerciales y los cambios regulatorios en Estados Unidos están afectando los anuncios futuros de inversión. De hecho, los anuncios de nuevos proyectos en América Latina cayeron 34,3% en monto durante 2025, reflejando una postura más conservadora de los inversionistas internacionales.

Análisis de la Evolución de la IED en Bolivia (2024-2025)

La Inversión Extranjera Directa (IED) en Bolivia registró una recuperación importante durante 2025, al pasar de USD 358 millones en 2024 a USD 620 millones en 2025, equivalente a un crecimiento de aproximadamente del 73%. Sin embargo, este aumento debe analizarse desde una perspectiva relativa, ya que se produjo sobre una base históricamente baja. Mientras América Latina y el Caribe captó USD 194.233 millones de IED en 2025, Bolivia representó el 0,3% del total regional. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por una mayor reinversión de utilidades de empresas ya establecidas en el país, inversiones vinculadas a minería y energía, y una recuperación parcial de proyectos que habían sido postergados en años anteriores.

También influyó el creciente interés internacional por minerales críticos y recursos asociados a la transición energética, especialmente el litio. Sin embargo, Bolivia continuó enfrentando limitaciones estructurales relacionadas con la escasez de divisas, restricciones cambiarias, déficit fiscal elevado, caída de reservas internacionales y una percepción de inseguridad jurídica. En consecuencia, aunque la cifra de 2025 es positiva respecto a 2024, todavía está muy lejos de los niveles observados en otros países de la región y no constituye aún una tendencia consolidada de crecimiento sostenido.

Impacto de los más de 50 días de bloqueos y conflictividad social sobre la IED en 2026

Desde la perspectiva de un inversionista extranjero, los más de 50 días de bloqueos ocurridos en Bolivia durante 2026 constituyen una señal de alerta significativa. La inversión extranjera se caracteriza por ser de largo plazo y requiere previsibilidad económica, jurídica y social. Cuando un país experimenta interrupciones prolongadas en carreteras, logística, producción y comercio exterior, el riesgo operativo aumenta considerablemente.

Los inversionistas internacionales observan no solamente la rentabilidad de un proyecto, sino también la capacidad del país para garantizar continuidad en sus operaciones. En este sentido, los recientes conflictos sociales deterioran profundamente la percepción de Bolivia como destino seguro para la inversión y afectan directamente las decisiones de nuevas inversiones y reinversiones.

Considerando la magnitud de los bloqueos, la duración superior a 50 días y el deterioro de los indicadores económicos durante el primer semestre de 2026, el escenario más probable se ubicaría entre el moderado y el pesimista, con una reducción de entre $us. 120 y $us. 180 millones (o más) en flujos de inversión extranjera.

Impacto sobre el PIB nacional

Tomando como referencia un PIB boliviano cercano a $us. 55.177 millones en 2025, la pérdida potencial de IED tendría el siguiente efecto:

Pérdida de $us. 124 millones: equivalente al 0,22% del PIB.

Pérdida de $us. 186 millones: equivalente al 0,34% del PIB.

Pérdida de $us. 220 millones: equivalente al 0,40% del PIB.

Aunque estos porcentajes parecen relativamente pequeños, el verdadero impacto es multiplicador. La IED no solamente aporta capital, sino también empleo, tecnología, productividad, exportaciones y generación futura de divisas.

Por cada dólar de inversión que deja de ingresar, se pierden efectos positivos sobre crecimiento económico, recaudación tributaria y creación de empleo formal. Por ello, el costo económico real es considerablemente mayor que la pérdida directa de capital.

La evidencia económica internacional sugiere que los más de 50 días de bloqueos registrados en Bolivia durante 2026 tendrán un impacto negativo sobre la inversión extranjera directa. Bajo un escenario realista, la pérdida potencial de IED oscilaría entre $us. 120 y $us. 220 millones, equivalente a entre 0,22% y 0,40% del PIB nominal de Bolivia. La caída más probable de la IED se ubicaría entre 25% y 30% respecto a 2025, reduciendo los flujos de inversión hasta un rango aproximado de $us. 430 a $us. 465 millones para este 2026. Más allá de la pérdida inmediata de capitales, el principal daño se encuentra en el deterioro de la confianza de largo plazo. En los mercados internacionales, recuperar la credibilidad perdida suele requerir varios años de estabilidad económica, jurídica y social, incluso después de que los conflictos hayan terminado.

La Cepal muestra que América Latina logró mantener un crecimiento moderado de la IED en 2025, aunque en un entorno internacional cada vez más complejo e incierto. Bolivia registró una recuperación importante al pasar de $us. 358 millones a $us. 620 millones, pero continúa ocupando una posición marginal dentro de la región, captando el 0,3% de toda la inversión extranjera regional. El aumento observado responde principalmente a factores coyunturales y no necesariamente a mejoras estructurales del clima de negocios.

La persistencia de desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, junto con un EMBI de 425 puntos básicos y una economía en recesión desde 2024, limitan seriamente el atractivo del país. A ello se suma la conflictividad social y los más de 50 días de bloqueos ocurridos en 2026, que deterioran la percepción de riesgo. La sostenibilidad futura de la IED dependerá de la capacidad del país para recuperar estabilidad macroeconómica, fortalecer la seguridad jurídica y garantizar condiciones adecuadas para la inversión productiva.

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