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Bolivia restaura la «Capilla Sixtina de los Andes», una joya del arte colonial

Una inversión de 66.000 dólares permitirá restaurar parte de este patrimonio cultural amenazado por el deterioro.

Bolivia restaura la «Capilla Sixtina de los Andes», una joya del arte colonial. Imagen captura RR.SS.
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En Curahuara de Carangas, a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, una iglesia de origen colonial conserva pinturas que cuentan mucho más que pasajes de la Biblia: también revelan huellas de la identidad, las creencias y la creatividad de los pueblos andinos.

Conocida como la "Capilla Sixtina de los Andes", esta joya arquitectónica vuelve a recibir atención gracias a un proyecto de restauración que busca preservar sus murales y recuperar partes de su estructura, afectadas por el paso del tiempo y las filtraciones de agua.

La iglesia, cuya construcción comenzó alrededor de 1578, según las inscripciones citadas en los estudios históricos, esconde en sus paredes y bóvedas un universo de colores, personajes y símbolos. Su interior está cubierto por pinturas que representan escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento, pero también incorpora elementos de la fauna, la flora y la espiritualidad de los pueblos originarios.

Uno de los murales más impresionantes representa el Juicio Final. En la parte inferior, una criatura emerge entre las llamas para devorar a los condenados. Más arriba, Cristo aparece acompañado por el sol y la luna, símbolos que algunos historiadores relacionan con las antiguas tradiciones religiosas de los Andes.

La fuerza visual de estas pinturas recuerda, por sus escenas fantásticas y sus figuras extraordinarias, a las obras del pintor europeo El Bosco. Sin embargo, en Curahuara de Carangas el valor artístico va más allá de la imagen: cada detalle permite explorar el encuentro entre dos universos culturales.

En aproximadamente 300 metros cuadrados de paredes y bóvedas se despliega un repertorio de escenas religiosas, representaciones de animales andinos y figuras vinculadas a las comunidades indígenas. El resultado es una expresión artística singular, considerada una de las muestras más importantes de la pintura mural colonial del altiplano.

Imagen captura RR.SS.

Por fuera, el templo conserva la sencillez de sus muros de adobe y cal y su tradicional cubierta de paja. Por dentro, sorprende con retablos, colores y pinturas que conviven con elementos asociados a la cultura andina.

La historiadora boliviana Lucía Querejazu, especialista en arte colonial, destaca el contraste entre el paisaje altiplánico y la riqueza visual del interior.

La iglesia fue construida por iniciativa de los agustinos durante la época colonial. Las pinturas, cuya culminación se sitúa hacia 1777, formaron parte de un proceso de evangelización que utilizaba imágenes para transmitir las enseñanzas cristianas a las poblaciones indígenas.

En sus paredes aparecen escenas como la expulsión de Adán y Eva, el arca de Noé y la Última Cena. Pero la historia no termina en los relatos bíblicos: también hay animales de la región, símbolos astrales y figuras indígenas que muestran la complejidad de aquel encuentro cultural.

A mediados del siglo XX, los historiadores del arte José de Mesa y Teresa Gisbert contribuyeron a difundir el valor de esta iglesia y de su singular repertorio iconográfico.

Sus investigaciones plantearon que los artistas indígenas y mestizos no se limitaron a reproducir los modelos europeos. También reinterpretaron esos lenguajes desde su propia experiencia cultural, dando lugar a expresiones artísticas que hoy se estudian dentro del barroco mestizo andino.

Parte del techo del templo de Curahuara de Carangas (Bolivia). Embajada de EE UU en Bolivia

En Curahuara de Carangas, esa combinación se aprecia en los quirquinchos y asnos pintados en el presbiterio, así como en una representación de la Virgen María con un tocado de plumas.

El sol y la luna también ocupan un lugar destacado. Para algunos investigadores, estos elementos permiten observar cómo los códigos visuales europeos convivieron con referencias propias de las tradiciones indígenas.

UNA RESTAURACIÓN PARA SALVAR SIGLOS DE HISTORIA

La conservación del templo es fundamental para evitar que el deterioro borre parte de su extraordinario legado.

La restauración anunciada cuenta con un aporte de 66.000 dólares de Estados Unidos y contempla trabajos en el techo de paja, los contrafuertes y sectores del acabado exterior.

Fachada de la iglesia Curahuara en Oruro, Bolivia, en junio. Embajada de EE UU en Bolivia

Las filtraciones de agua habían comenzado a afectar la estructura y provocado la pérdida de la base de algunos murales. Por eso, recuperar la cubierta es una tarea esencial para proteger las pinturas y evitar nuevos daños.

En el proceso también destaca el conocimiento de los habitantes de la región. Los pobladores propusieron utilizar la técnica ancestral conocida como quirqui, que consiste en disponer las gavillas de paja mediante un entrelazado específico para mejorar la resistencia de la cubierta.


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