Los comerciantes gastronómicos denuncian pérdidas económicas por el racionamiento diario y sospechan inconsistencias en el peso de los cilindros.
10/07/2026 20:40
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En los últimos días, las distribuidoras de gas licuado amanecen rodeadas por decenas de ciudadanos que buscan abastecerse en medio de un problema de distribución, según indican los ciudadanos. Los afectados denuncian que los camiones repartidores dejaron de recorrer las zonas periféricas, concentrando el producto solo en intermediarios específicos.
"No llegan a los barrios los camiones, si llevan, solo entregan a los que venden pollos; ya no pasan, casi dos meses que no pasa por mi barrio", lamentó un vecino en la fila.
Ante la masiva afluencia y para evitar la especulación, las distribuidoras implementaron controles que restringen la cantidad de cilindros por comprador. Esta medida busca frenar el acopio ilegal, aunque penaliza directamente a quienes necesitan el insumo para generar ingresos diarios. Un afectado señaló que "ahora te venden dos por día; está limitada la venta y no se puede trabajar así".
Impacto económico en los hogares
La ausencia del servicio a domicilio traslada el costo del transporte directamente a los bolsillos de las familias, que deben trasladarse desde zonas distantes. Las horas invertidas en las filas matutinas representan otra pérdida económica invisible para los trabajadores independientes que subsisten al día, según lo que detallan. "Vengo de la Nueva Ramada y es otro presupuesto venir a comprar, por el pasaje, la venida, la esperada y el tiempo", relató un comprador.
El precio oficial de venta se mantiene regulado en los puntos autorizados, pero el racionamiento impide cubrir la demanda real de los negocios gastronómicos. A esta limitación se suma una creciente susceptibilidad entre los usuarios debido al rendimiento inusualmente corto del combustible actual.
En este contexto, vendedoras de comida indicaron que han comenzado a notar que sus herramientas de trabajo redujeron su durabilidad a menos de la mitad. Además del rápido consumo, manifestaron su preocupación al observar residuos extraños y alteraciones físicas en los utensilios de cocina tradicionales.
"Yo creo que lleno de agua viene, no es puro gas, porque todas las ollas quedan negras y por eso sabemos que no está llegando normal hace mucho", concluyó una comerciante.
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