El desabastecimiento provocado por los bloqueos golpea también a los refugios de animales. En el albergue Peluchín, las raciones fueron reducidas y piden ayuda urgente para alimentar a cachorros y perros rescatados que dependen completamente de donaciones.
28/05/2026 14:36
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La crisis por el desabastecimiento no solo afecta a las familias paceñas, también golpea con dureza a los albergues de animales. El refugio Peluchín atraviesa una situación crítica debido a la escasez de carne, verduras y otros insumos esenciales para alimentar a más de 100 perros rescatados.
El panorama es desolador. El refrigerador, que antes permanecía lleno gracias a donaciones de restaurantes y distribuidoras, hoy está prácticamente vacío.
“Da mucha pena y mucho rencor ver que no se piense en ellos. No sabemos de dónde vamos a sacar comida, pero tenemos que hacerlo por ellos”, lamentó una de las responsables del albergue.
Antes, el refugio preparaba cuatro ollas de comida al día y utilizaba hasta tres bolsas de alimento. Ahora apenas logran cocinar dos ollas y han reducido la alimentación a un día sí y otro no.
Más bocas que alimentar
La situación se agrava con la llegada de nueve cachorros abandonados dentro de una bolsa de yute cerca de un río. Los pequeños, de apenas un mes de vida, requieren alimentación especial al menos seis veces al día.
“Son bebés que deberían estar con su madre recibiendo leche. Hoy apenas podemos darles tres comidas porque no tenemos recursos suficientes”, explicaron desde el refugio.
Entre los casos que conmueven está Nerón, un perro de dos años rescatado de la calle tras haber sido atropellado y afectado por secuelas neurológicas derivadas del moquillo. Aunque sobrevivió, necesita medicación permanente y una familia que lo adopte.
Desde el albergue hacen un llamado urgente a la solidaridad ciudadana. Solicitan donaciones de carne, pollo, verduras, leche deslactosada y alimento balanceado, además de apoyo económico para cubrir las necesidades inmediatas de los animales.
Ubicación
El refugio está ubicado en Bajo Llojeta, calle 2 de Los Nogales, donde también reciben visitas de personas interesadas en adoptar.
Mientras la crisis persiste, los rescatistas insisten en un mensaje claro: los animales no entienden de bloqueos ni de conflictos, solo esperan alimento, cuidado y una oportunidad para sobrevivir.
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