Ciudadanos y legisladores coinciden en que las marchas, bloqueos y protestas forman parte de la realidad de La Paz, al concentrar los poderes del Estado y las demandas de todo el país.
15/07/2026 15:18
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Ser la sede de gobierno de Bolivia implica para La Paz asumir el impacto de las movilizaciones, marchas y bloqueos que llegan desde distintos sectores del país. Ciudadanos y parlamentarios consideran que este es el costo político y social de albergar los órganos Ejecutivo y Legislativo.
Las protestas, que en algunos periodos incluyen el uso de dinamita, bloqueos y enfrentamientos, son una constante en la ciudad, donde confluyen las demandas nacionales cuando no encuentran respuesta.
Un testimonio señala que la población ha aprendido a convivir con esta realidad.
"Creo que sí es el costo. Desde que tengo uso de razón siempre ha habido conflicto, siempre ha habido pelea, cada día hay que aguantar", manifestó.
Sede de Gobierno, centro de conflictos
Desde la Asamblea Legislativa también se reconoce que la condición de sede de gobierno concentra las decisiones políticas y, al mismo tiempo, las manifestaciones sociales.
"Es más un costo político porque nosotros somos la sede política de Bolivia y hoy día eso nos trae un costo fuerte", afirmó la diputada del PDC, Claudia Bilbao.
No obstante, también se destacó que esta condición genera un mayor movimiento económico y oportunidades laborales, tanto en el sector formal como informal.
Para muchos paceños, la fortaleza de la ciudad radica precisamente en su capacidad para sobreponerse a las dificultades.
"Los paceños tenemos ñeque y nos levantamos cada vez con más fuerza", afirmó el diputado de Unidad, Mauricio Taboada.
De esta manera, los ciudadanos consideran que la imagen de La Paz como una ciudad conflictiva responde, en gran medida, a su condición de sede de gobierno, donde se concentran las principales decisiones políticas y las demandas de alcance nacional.
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