La escalada criminal incluye presuntas emboscadas a la Policía, muertes con torturas y sicariatos que abarcan desde las fronteras hasta la capital.
05/08/2026 17:54
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Una semana teñida de sangre ha puesto en máxima alerta a las autoridades e instituciones de Santa Cruz tras confirmarse la muerte de diez personas en distintos hechos violentos. De acuerdo a las autoridades, la brutalidad de los ataques evidencia un peligroso despliegue del crimen organizado que se extiende desde las regiones fronterizas hasta el centro urbano.
El Gobierno departamental ha reaccionado con urgencia ante este escenario de inseguridad extrema demandando medidas drásticas y un combate frontal a las mafias. Se ha solicitado de manera explícita un mayor respaldo de las fuerzas del Gobierno nacional para contener el vertiginoso avance de la delincuencia armada.
Ataque masivo en la frontera
La sangrienta secuencia dio inicio el pasado 29 de julio con una incursión armada en la estancia Campo Nuevo, ubicada en el municipio de San Matías. Sicarios encapuchados acribillaron a trabajadores que realizaban labores de refacción en la propiedad rural.
Cuatro personas perdieron la vida a raíz de este atentado, entre ellas Rildo Achaval Pilllay, quien falleció en un hospital brasileño debido a la gravedad de sus heridas. Las fuerzas del orden investigan además la desaparición de la esposa e hija del propietario, sospechando un posible secuestro.
Violencia extrema contra la Policía
La crisis de seguridad se agravó el jueves 30 de julio cuando una comisión de la fuerza pública cayó en una emboscada en Ascensión de la Frontera. Los efectivos realizaban tareas de investigación vinculadas a la matanza de San Matías cuando fueron atacados a balazos.
El enfrentamiento cobró la vida del subteniente Yerson Salazar Aliendres y dejó a otro uniformado con heridas de consideración. Los criminales incendiaron la patrulla policial antes de darse a la fuga y secuestrar temporalmente el cuerpo del oficial abatido.
Macabro hallazgo en Yapacaní
Paralelamente, la violencia golpeó con dureza a la comunidad de San Salvador, en el municipio de Yapacaní, con el hallazgo de dos cadáveres decapitados. Las víctimas fueron identificadas como Bismar Ademar Gámez Vaca, de 25 años, y Matías Andy Tapia Esteves, de 22.
Los informes forenses confirmaron que ambos jóvenes sufrieron torturas extremas, múltiples cortes de arma blanca y fracturas antes de ser asesinados con las manos atadas. En la escena del crimen se encontró un mensaje amedrentador que atribuía el ajusticiamiento a un ajuste contra secuestradores.
Ejecuciones dominicales e inseguridad urbana
El domingo 2 de agosto se registraron dos acribillamientos consecutivos en puntos alejados del departamento. En la capital cruceña un ciudadano brasileño fue baleado dentro de un local nocturno, mientras que en San Ignacio de Velasco un veterinario recibió 22 disparos a manos de motociclistas.
La sangrienta jornada culminó el miércoles 5 de agosto en la avenida Busch de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra con un sicariato a plena luz del día. Un hombre no identificado fue alcanzado por múltiples ráfagas disparadas desde un vehículo en marcha, sembrando el pánico generalizado en la zona urbana.
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