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Vendedores en Santa Cruz desafían la lluvia para llevar el sustento a casa

En medio de una jornada marcada por precipitaciones e inclemencias del tiempo, comerciantes ambulantes y de puestos callejeros enfrentan las bajas ventas y los riesgos de salud para asegurar el ingreso diario de sus familias.

Vendedores en Santa Cruz desafían la lluvia para llevar el sustento a casa
Santa Cruz, Bolivia

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Ni las intensas lluvias ni los fuertes vientos registrados durante la jornada lograron frenar la actividad económica popular en la capital cruceña. En la zona norte de la ciudad, comerciantes y vivanderas salieron a las calles desde primeras horas del día, adaptando sus puestos informales y kioscos para proteger sus productos y continuar atendiendo a sus clientes habituales.

Con hules, plásticos improvisados y sombrillas sujetadas contra las ráfagas de viento, los trabajadores de la economía de barrio demostraron una vez más el alto grado de sacrificio que requiere sostener el día a día en los vecindarios cruceños.

"Hay que salir sí o sí"

A pesar de la perseverancia de los comerciantes, las inclemencias del tiempo impactaron negativamente en la afluencia de compradores, derivando en una notable disminución de las ventas. Sin embargo, quedarse en casa no es una opción viable para quienes dependen del ingreso diario.

"La venta está baja, así nomás es, no hay gente. Hay que salir sí o sí, porque los trabajadores también consumen. El comerciante sufre más que cualquier empresario: sufrimos en la lluvia, en el sol, en el viento, en todo sufrimos", relató con resignación una de las vendedoras apostadas sobre la acera.

El impacto de las condiciones climáticas no solo afecta al bolsillo, sino también a la salud de los comerciantes, quienes quedan expuestos a enfermedades respiratorias tras largas horas bajo el agua.

"Es riesgoso, uno tiende a enfermarse o resfriarse. Pero sí o sí hay que salir, porque si no, no hay nada en la casa", comentó otra comerciante mientras acomodaba la cubierta plástica sobre su puesto.

Para muchas madres y padres de familia que sostienen la economía barrial, el esfuerzo cobra sentido al pensar en sus hogares. "Es sacrificado, pero es necesario porque llevamos el día a día para los niños. Hay que poner plástico, hule y buscar cómo cubrirse de la lluvia", concluyó una vivandera de la zona.

La situación refleja la realidad de cientos de familias en los barrios cruceños, donde el comercio informal se mantiene como el motor principal de subsistencia, operando sin interrupciones sin importar las adversidades del clima.


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