De acuerdo al experto, la falta de institucionalidad y el retraso en el acuerdo con el FMI frenan la llegada de recursos estratégicos para dinamizar la economía nacional.
24/07/2026 23:34
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La deuda externa pública de Bolivia representa una proporción baja frente al tamaño de su economía, al no alcanzar el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) en un contexto donde otros países de América Latina bordean el 80% o 90%, de acuerdo a lo que indica Enrique García, expresidente del Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF). En este sentido, afirmó que le preocupa que el país no avance con mayor celeridad en la concreción de financiamientos internacionales aprovechando esta condición.
García indica que para que los organismos bilaterales y la banca privada entreguen recursos, se requieren proyectos concretos con estudios de factibilidad técnica, junto con procesos transparentes de contratación.
"Eso da las garantías para que los bilaterales, que son los bancos de desarrollo de los países, como Alemania, Japón, China, Brasil y la banca privada. Es fundamental tener calificaciones de riesgo que sean lo más altas posible", explicó el especialista.
Institucionalidad y conducción económica
Más allá de los indicadores de endeudamiento, el análisis de García apunta a resolver las falencias estructurales del aparato gubernamental.
"Se necesita institucionalidad; no hay una clara cabeza en el manejo en el actual gobierno", observó la exautoridad respecto a la conducción de las políticas públicas nacionales.
Asimismo, indicó que la gobernabilidad interna requiere una articulación fluida entre los poderes del Estado para asegurar la viabilidad de los acuerdos. "Lo clave es resolver el tema de la institucionalidad que tiene dos componentes: el funcionamiento del Ejecutivo y las relaciones con el Parlamento; tienen que reponerse las relaciones", subrayó el exejecutivo internacional.
El experto argumentó que las fricciones del día a día responden a un arrastre de decisiones pasadas que minaron las reservas internacionales.
"Tenemos ciertas obsesiones en el país; ahora la obsesión es el dólar y la gasolina que suben y bajan, pero todo eso es producto de una situación económica crítica", sostuvo al recordar los efectos del tipo de cambio fijo implementado desde 2011.
Negociación con el FMI y gobernabilidad
En ese escenario, el experto indica que la concreción de pactos financieros multilaterales se perfila como una herramienta indispensable para restaurar la estabilidad económica y la credibilidad exterior.
"Lo que te hace el Fondo Monetario Internacional no es solo darte los recursos, te da la seguridad de que hay reglas de juego transparentes, es un catalizador", enfatizó García al pedir pragmatismo técnico en la negociación.
Por último, el analista remarcó la urgencia de coordinar la política exterior con las potencias globales para estabilizar las variables macroeconómicas vigentes. "Estados Unidos es clave, pero también hay que tener buenas relaciones con China; confianza e institucionalidad son clave", concluyó sobre las prioridades del país.
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