Platos tradicionales de occidente, valles y oriente fueron los protagonistas de una muestra gastronómica presentada este lunes en El Mañanero de Santa Cruz, resaltando la diversidad de sabores que identifican a cada región.
03/08/2026 12:13
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Bolivia no solo se distingue por su diversidad cultural y sus paisajes. También conquista paladares con una gastronomía que refleja la identidad, las tradiciones y la historia de cada región.
En el mes aniversario de la independencia, El Mañanero de Santa Cruz abrió sus puertas a una muestra gastronómica que reunió algunos de los platos más representativos del país, en un recorrido culinario que fue desde el altiplano hasta el oriente boliviano.
Uno de los protagonistas fue el chicharrón de cerdo, preparado al estilo tradicional, con cocción a leña, un aroma inconfundible y una textura crocante que lo convierte en uno de los favoritos de los bolivianos.
También destacó el charque, uno de los ingredientes más emblemáticos de la cocina nacional, presente en distintas recetas y apreciado por su sabor intenso y su tradición.
Los sabores del occidente
Desde La Paz, Oruro y Potosí llegaron platos que forman parte de la identidad del altiplano.
Entre ellos, el tradicional Plato Paceño, preparado con choclo, papa, habas, queso y la infaltable llajua; el fricasé, un contundente caldo de cerdo con ají amarillo, mote y chuño; y el charquekan, elaborado con carne deshidratada acompañada de mote, papa, queso y huevo.
El corazón de los valles
La cocina de Cochabamba y Chuquisaca también estuvo representada con algunos de los platos más populares del país.
El infaltable silpancho, el generoso pique a lo macho y la tradicional sopa de maní, una receta que ha pasado de generación en generación y que es considerada uno de los grandes clásicos de la gastronomía boliviana.
El sabor del oriente
Desde Santa Cruz, Beni y Pando llegaron preparaciones que combinan ingredientes propios de la región.
El majadito, acompañado de plátano y huevo; el tradicional locro carretero, preparado con arroz y charque; y las delicias horneadas como el cuñapé y el sonso, elaborados con yuca y abundante queso, ideales para compartir con un café o un mate.
Más que una muestra gastronómica, la actividad fue un homenaje a la riqueza culinaria de Bolivia, una herencia que une al país a través de sus sabores y que cobra un significado especial durante agosto, el mes en el que los bolivianos celebran un nuevo aniversario de su independencia.
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