En el marco del 29 de julio, una fecha viralizada en plataformas digitales, la especialista Karina Céspedes aclaró en El Mañanero que el objetivo no es celebrar el sufrimiento, sino concientizar sobre la salud mental y el reencuentro con el amor propio.
29/07/2026 13:50
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Cada 29 de julio las redes sociales se inundan de publicaciones dedicadas al "Día Internacional del Mal de Amores". Aunque no se trata de una efeméride oficial dictaminada por organismos internacionales, la fecha se ha consolidado en el mundo digital como un espacio necesario para hablar abiertamente sobre el duelo afectivo y la salud mental tras una ruptura amorosa.
Para abordar este fenómeno desde una perspectiva científica y terapéutica, el programa El Mañanero de Red Uno invitó a la psicóloga Karina Céspedes Lozada, quien explicó que esta fecha debe ser vista como una oportunidad de superación y no como un culto a la tristeza.
El origen del dolor: ¿Amor o necesidad?
La especialista señaló que la intensidad del sufrimiento tras una separación está directamente relacionada con nuestra historia personal y la infancia.
"El duelo afectivo tiene mucho que ver con el amor propio. Si hemos tenido un desarrollo saludable dentro de nuestra dinámica familiar, el proceso será más llevadero. Sin embargo, si sufrimos mucho en la niñez, es más fácil desarrollar un apego ansioso o una dependencia emocional, donde no sabemos distinguir entre lo que es amor y lo que es mera necesidad", advirtió Céspedes.
Las etapas del duelo: El reloj del corazón roto
Aunque cada proceso es subjetivo, la psicología establece ciertos parámetros de tiempo estándar para la recuperación emocional en relaciones comunes:
Primer mes (Semanas 1 a 4): Fase aguda. Predominan sentimientos de tristeza, frustración, enojo y desorientación.
De dos a seis meses: El dolor empieza a decrecer paulatinamente y la persona comienza a sentirse más relajada.
Al cumplir el año: Se alcanza un estado de notable mejoría y estabilidad emocional.
No obstante, Céspedes aclaró que este cronograma cambia drásticamente cuando se disuelven relaciones de 10, 15 o 20 años, donde hay familias de por medio. "En esos casos no solo se pierde a la pareja, sino que uno se pierde a sí mismo. El verdadero reto ahí es reencontrarse", enfatizó.
Guía práctica para sanar y reencontrarse
La profesional instó a la población a no reprimir lo que siente, recordando que la tristeza y el miedo son reacciones psicológicas completamente normales que deben ser gestionadas. Para avanzar en el proceso de sanación, la psicóloga recomendó las siguientes acciones:
Aceptar la emoción: Reconocer el dolor sin juzgarse.
Fomentar la individualidad: Salir a pasear a solas y retomar actividades independientes.
Activar el cuerpo y la mente: Leer, escribir y hacer ejercicio físico de manera regular.
Conexión con el presente: Trabajar con técnicas de respiración, relajación y mindfulness (atención plena en el aquí y el ahora).
"El mal de amores es un proceso que nos dice: 'estoy aquí, estoy vivo y estoy superando algo que me lastimó'. Lo primero que debemos hacer es darnos un espacio personal para valorar lo que somos y reconstruir nuestro amor propio", concluyó la especialista.
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