Especialistas destacan que abandonar el cigarrillo es un proceso desafiante, pero posible aplicando ciertas estrategias.
31/05/2026 16:19
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Dejar de fumar continúa siendo uno de los desafíos más complejos para millones de personas en el mundo. Sin embargo, especialistas en salud destacan que existen estrategias concretas que pueden aumentar las probabilidades de abandonar el cigarrillo de forma definitiva.
La adicción a la nicotina combina dependencia física y psicológica, por lo que el proceso suele requerir planificación, cambios de hábitos y acompañamiento. Aun así, los beneficios para la salud comienzan a manifestarse desde las primeras horas sin consumo.
Uno de los primeros pasos recomendados por los expertos es fijar una fecha específica para dejar de fumar. Establecer un día concreto permite prepararse mentalmente, organizar la rutina y asumir el compromiso con mayor claridad.
También se sugiere informar a familiares y amigos, ya que el apoyo del entorno es clave durante las primeras semanas, consideradas las más difíciles.
Otro punto importante es identificar los llamados “momentos gatillo”, es decir, situaciones cotidianas asociadas al consumo del cigarrillo, como tomar café, manejar, trabajar bajo estrés o después de las comidas. Reconocerlos permite reemplazar el hábito por alternativas como beber agua, masticar chicle, caminar o realizar ejercicios de respiración.
La actividad física también juega un rol fundamental. Caminar, correr, andar en bicicleta o realizar cualquier tipo de ejercicio ayuda a reducir la ansiedad, controlar el estrés y mejorar el estado de ánimo durante el proceso de abstinencia.
Especialistas recomiendan además evitar el alcohol y ciertos ambientes sociales durante las primeras semanas, especialmente aquellos donde haya fumadores, ya que pueden aumentar el riesgo de recaídas. Modificar algunas rutinas cotidianas facilita la adaptación al cambio.
Los efectos positivos en el organismo comienzan rápidamente. A las 24 horas de dejar el cigarrillo disminuye el riesgo de infarto; en pocas semanas mejora la respiración y la circulación; entre uno y nueve meses se reducen la tos y el cansancio; y a largo plazo baja de forma significativa el riesgo de enfermedades cardíacas, pulmonares y distintos tipos de cáncer.
Los especialistas también remarcan que las recaídas forman parte del proceso y no deben interpretarse como un fracaso. En muchos casos, las personas necesitan varios intentos antes de lograr abandonar el cigarrillo de manera definitiva, por lo que recomiendan mantener el objetivo y aprender de cada experiencia.
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