Tras el impulso de nuevas misiones espaciales, Bolivia recuerda su vínculo con la exploración lunar: un fragmento traído por el Apolo 17 permanece en La Paz como símbolo científico y de cooperación global.
14/04/2026 11:12
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Mientras el mundo vuelve a mirar hacia la Luna con nuevas misiones, en Bolivia existe un testimonio silencioso de aquella histórica carrera espacial. La Universidad Mayor de San Andrés conserva un fragmento de suelo lunar traído por la misión Apolo 17, un objeto tan pequeño como valioso que conecta al país con uno de los hitos más importantes de la humanidad.
El origen de esta pieza se remonta a diciembre de 1972, cuando la NASA llevó banderas de distintos países hasta la Luna. A su regreso, cada nación recibió su insignia junto a un diminuto fragmento lunar como símbolo de ese logro compartido.
En el caso de Bolivia, el material llegó en 1973 y fue entregado al entonces presidente Hugo Banzer, quien decidió confiar su resguardo a la UMSA. Desde entonces, la pieza forma parte de su patrimonio científico.
“A cada país le dan su bandera que llegó a la Luna, más un pedacito de la Luna. Es muy pequeñito, pero se ve grande porque está encapsulado en acrílico”, explicó Rubbert Muñoz, del Observatorio Astronómico y Planetario Max Schreier.
Más allá de su tamaño, su valor es inmenso. Para Mirko Raljevic, este fragmento representa algo mayor: “La Luna es un espacio para todos, un símbolo de paz y de esfuerzo compartido”.
Bolivia también aportó a la conquista lunar
Pero la historia no termina ahí. Antes de que el ser humano pisara la Luna, Bolivia ya jugaba un papel en ese desafío científico.
En 1967, en el Observatorio de Chacaltaya, a más de 5.000 metros de altura, se instaló un telescopio por encargo del Servicio Geológico de Estados Unidos para estudiar zonas clave del espacio conocidas como puntos de Lagrange.
Durante meses, científicos realizaron registros que ayudaron a descartar la presencia de materiales que pudieran poner en riesgo las misiones Apolo. “Es decir, Bolivia ayudó”, destacó Muñoz.
Ciencia que sigue viva
Hoy, la UMSA continúa impulsando la investigación astronómica y la divulgación científica, abriendo sus puertas para que la población conozca de cerca este legado. Entre telescopios, meteoritos y exposiciones, el fragmento lunar sigue despertando asombro.
Porque aunque pocos lo sepan, en Bolivia… también hay un pedazo de la Luna.
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